En los últimos meses, las redes sociales se han inundado de vídeos virales que promueven la mezcla casera de productos de limpieza como supuestas “fórmulas mágicas” para obtener resultados más eficaces, rápidos o económicos. Sin embargo, detrás de estas prácticas domésticas —que se replican con facilidad en millones de hogares— se esconden riesgos reales para la salud respiratoria, que ya están siendo documentados por profesionales sanitarios en servicios de urgencias.
Las mezclas más difundidas incluyen combinaciones de lejía con vinagre, lejía con amoníaco, lejía con alcohol o incluso peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) con vinagre. Aunque todos estos ingredientes se usan habitualmente en tareas de limpieza, al combinarlos entre sí pueden generar reacciones químicas peligrosas. Estas reacciones ocurren de forma rápida y liberan gases irritantes que, al ser inhalados, pueden provocar efectos adversos agudos en el sistema respiratorio.
Los adolescentes son las principales víctimas de estos accidentes al desconocer las medidas de seguridad básicas y los peligros de mezclar productos químicos altamente reactivos. Photo by cottonbro studio on Pexels
Desde el punto de vista químico, las combinaciones mencionadas generan compuestos tóxicos bien caracterizados:
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Lejía (hipoclorito sódico) + vinagre o productos antical (ácidos): producen gas cloro, altamente irritante.
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Lejía + amoníaco: genera cloraminas, compuestos tóxicos que afectan directamente a las vías respiratorias.
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Lejía + alcohol: puede liberar cloroformo y otros compuestos orgánicos clorados, con propiedades irritantes y potencial carcinogénico.
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Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) + vinagre: da lugar a ácido peracético, una sustancia corrosiva para mucosas y piel.
Estos vapores pueden alcanzar concentraciones peligrosas especialmente en espacios reducidos y mal ventilados, como los baños, lugares en los que estas mezclas suelen emplearse con mayor frecuencia. Lo preocupante no es solo la facilidad con que estos contenidos se viralizan, sino también el aire de inocencia con el que se presentan en redes sociales, como si se tratara de simples trucos domésticos sin consecuencias.
En la práctica clínica, la exposición a estos gases puede manifestarse con síntomas que incluyen tos persistente, disnea (dificultad para respirar), dolor torácico e irritación intensa de ojos y garganta. En casos más graves, pueden producirse broncoespasmos severos, edema pulmonar no cardiogénico e incluso evolucionar hacia una lesión pulmonar aguda, un cuadro clínico similar al observado tras exposiciones industriales accidentales a productos como el cloro o el amoníaco.
No son infrecuentes los casos en los que personas acuden a urgencias tras haber limpiado un baño cerrado sin ventilación, presentando dificultad respiratoria significativa horas después. Esta situación podría evitarse con información adecuada y una mayor conciencia de los riesgos asociados al uso incorrecto de productos químicos domésticos.
Además del riesgo inmediato, es importante subrayar que estas combinaciones no aumentan la eficacia de limpieza. Por el contrario, pueden neutralizarse entre sí o incluso generar residuos corrosivos que dañan superficies y materiales. Desde el punto de vista higiénico, es mucho más seguro utilizar un solo producto por vez, aclarar bien la superficie antes de aplicar un segundo, y ventilar adecuadamente los espacios durante y después de la limpieza.
Los expertos insisten en que los productos de limpieza nunca deben mezclarse entre sí, y que cualquier persona que experimente síntomas como tos persistente, sensación de falta de aire, irritación intensa o sibilancias tras exponerse a este tipo de vapores debe buscar atención médica sin demora.
Frente a la tendencia creciente de seguir recomendaciones sin evidencia en redes sociales, es fundamental recuperar una cultura de pensamiento crítico y prevención basada en el conocimiento químico y clínico, no en contenidos virales.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2025). ChatGPT (versión 2025-12-21). OpenAI)
