La aviación europea ha vuelto a situarse en el centro del debate climático tras conocerse que las emisiones de CO₂ procedentes de vuelos que despegan desde aeropuertos europeos alcanzaron en 2025 un máximo histórico. Según datos recopilados por la organización Transport & Environment (T&E), el sector emitió 195 millones de toneladas de dióxido de carbono durante el pasado año, una cifra que supera en un 2% los registros de 2019, último ejercicio completo antes de la paralización del tráfico aéreo provocada por la pandemia.
El informe, titulado Flying blind: European aviation hits new emissions high, señala que las emisiones crecieron además un 4% respecto a 2024, consolidando la recuperación total del sector aéreo europeo y evidenciando, según la organización ecologista, que el crecimiento del tráfico aéreo no ha ido acompañado de una reducción efectiva de su impacto climático.
Transport & Environment atribuye una parte significativa de este incremento a las compañías de bajo coste. El estudio identifica especialmente a Ryanair como la aerolínea con mayor aumento de emisiones entre las veinte compañías aéreas más contaminantes del mundo. Según los datos publicados por la organización, las emisiones globales de la compañía irlandesa son actualmente un 50% superiores a las registradas en 2019. Solo en vuelos con salida desde Europa, Ryanair habría emitido 16,6 millones de toneladas de CO₂ en 2025, una cifra comparable a las emisiones anuales totales de países europeos de menor tamaño, como Croacia.
La ONG sostiene que el crecimiento de las aerolíneas de bajo coste ha sido uno de los principales motores de la expansión de las emisiones en Europa. Ryanair transportó más de 200 millones de pasajeros durante 2025, frente a los aproximadamente 140 millones registrados antes de la pandemia.
El análisis también cuestiona la eficacia del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS, por sus siglas en inglés) aplicado a la aviación. Según T&E, alrededor de dos tercios de las emisiones del sector quedan actualmente fuera de este mecanismo porque solo se incluyen plenamente los vuelos realizados dentro del Espacio Económico Europeo, Reino Unido y Suiza. Los trayectos de larga distancia —considerados entre los más contaminantes— continúan exentos en gran medida de estas obligaciones climáticas.
La organización considera que esta situación convierte a la aviación en uno de los sectores con mayor margen para evitar costes derivados de sus emisiones. De hecho, T&E sostiene que el transporte aéreo continúa siendo “el único sector contaminante que escapa parcialmente a la tarificación del carbono en Europa”.
El debate sobre la descarbonización del transporte aéreo se produce en un contexto de presión creciente sobre la Unión Europea para acelerar sus políticas climáticas. Diversos organismos comunitarios han advertido de que la aviación sigue siendo una de las fuentes de emisiones con mayor crecimiento en Europa. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) recuerda que el impacto climático del sector no se limita únicamente al CO₂, sino también a otros efectos atmosféricos derivados de los óxidos de nitrógeno, partículas y formación de estelas de condensación.
Transport & Environment reclama ampliar el ETS a todos los vuelos con salida desde Europa y utilizar los ingresos obtenidos para financiar combustibles sostenibles de aviación y tecnologías destinadas a reducir el impacto climático del sector. La organización advierte además de que las mejoras en eficiencia de las aeronaves no están compensando el crecimiento continuado del tráfico aéreo.
Por su parte, Ryanair defiende que opera con una intensidad de emisiones por pasajero inferior a la de muchas aerolíneas tradicionales y sostiene que el actual sistema europeo deja fuera a grandes emisores internacionales.
Artículo redactado con asistencia de IA (Ref. APA: OpenAI. (2026). ChatGPT (versión GPT-5.5, 13 de mayo). OpenAI).


