El origen de estos nuevos requerimientos, que supone un importante incremento en el volumen y el detalle de la información que las Entidades Financieras están obligadas de forma periódica a presentar al Banco de España, está en la cada vez mayor exigencia de información del Banco Central Europeo, ya en la línea de Basilea II, que redunda en una mayor necesidad de control del conjunto de las Entidades Financieras por parte de los Organismos Reguladores españoles.
Las exigencias de información se están traduciendo en nuevos informes a incluir en los Estados Reservados de tipo “I”, referentes a tipos de interés, nuevos informes UME redenominados UEM y modificaciones en muchos de los informes anteriores, según las Circulares de Banco de España nº4 de 25 de junio y nº 5 de 24 de septiembre de 2002.
FRS incorpora constantemente las modificaciones y actualizaciones publicadas por el Banco de España, ofreciendo continua puesta al día de los cada vez más frecuentes cambios de normativa, lo cual permite a las Entidades Financieras centrarse en su “core business” y dejar esta área a los verdaderos especialistas, logrando un importante ahorro de costes y de reporting “on time” hacia el Banco de España y otros Organismos Reguladores.
