“Estos son glaciares en extinción”, señaló Antonio Vergara, nivomensor de la DGA, quien ha recopilado información con respecto a la pérdida de masa de los glaciares cercanos a Santiago en los últimos 35 años.
Los especialistas estimaron que de continuar las tasas de retroceso actuales, Echaurren y otros glaciares más pequeños en el área circundante a la capital chilena podrían desaparecer en el curso de 50 años.
El glaciar Echaurren alimenta al río Maipo -clave para la agricultura de Santiago-, y de manera indirecta a través del Maipo, riega también al Canal San Carlos y al Río Mapocho, fuentes de agua que cruzan la ciudad. “La escasez de agua generada por la pérdida de este glaciar subiría a tal punto el costo de los recursos hídricos que obligaría a buscar nuevas fuentes de suministro, provocando, incluso, desplazamientos de población de envergadura en la zona central de Chile”, advirtió Vergara.
Ubicado a sólo 50 km al este de Santiago, en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes, el glaciar Echaurren es uno de los 10 más estudiados del mundo y se le considera como “referente en los estudios globales de cambio climático”, dijo el director de la DGA, Rodrigo Weisner.
