Don Eduardo de Toro Bogas, de Granada, escribe, en cartas al director de de un medio de comunicación «Soy uno más de los miles de opositores que por primera vez se presenta a las oposiciones del Cuerpo de Profesores de Educación Secundaria. Mi indignación es grandísima por las últimas movilizaciones del profesorado interino andaluz».
Es irracional que uno de los más de cien mil opositores critique a unos miles de interinos que defienden su puesto de trabajo, de la manera que les dejan, conforme a la ley. Hay una amenza de que muchos de esos interinos se queden sin trabajo y es razonable que defiendan su trabajo. El problema de que existan cientos de miles de opositores no lo han causado los interinos. No hay plazas de funcionarios para la inmensa mayoría de opositores. A estos jóvenes hay que darle salidas hacia la creación de empresas, que unos las creen, y les den empleo a los demás. Me dan pena esos opositores que estudian y estudian a sabiendas que pasan los días, los meses, y no sacar n las oposiciones. Por mucho que estudien, no las sacar n, no hay plazas para todos. No siquiera expulsando a los interinos hay plazas de funcionarios para esa plaga que son los opositores.
Seguramente don Don Eduardo de Toro Bogas, de Granada, puede ser un gran profesional o un gran empresario, pero se lo impide esta mentalidad andaluza de que el noventa por ciento de los estudiantes quieran ser funcionarios, solo un diez empresarios, al reves de Catalu_a. Tal vez si hubiese nacido en Catalu_a Don Eduardo de Toro Bogas ser¡a empresario.
Laura M L¢pez Su rez
