Una hola de intolerancia recorrió España contra el alclade de Madrid, por poner pegas a las parejas de hecho. Tengo para mí que la razón por la que se irritaron tanto diversos políticos ante las afirmaciones del alcalde de Madrid sobre la violencia doméstica, no está en el contenido sino en el modo de plantearlo. Pienso que si hubiera dicho que no le parecen bien las parejas de hecho, no habría pasado casi nada. Pero cometió el atrevimiento, no sé si dándose cuenta, de tocar el punto que los promotores de los consorcios sexuales contrarios a la dignidad humana no quieren, por nada del mundo, que se sepa: los efectos negativos -sociales y económicos- que esos consorcios acarrean. Mientras todo quede en el plano de las preferencias ideológicas o de los debates éticos, es posible seguir engañando a las masas no pensantes. Pero, en el momento en que empieza a salir a la luz pública que estos nuevos modelos de convivencia «familiar» no son alternativas inocuas sino conductas que afectan al bolsillo y a la seguridad de los ciudadanos, han empezado a perder la batalla. Si el tema llegara a estudiarse a fondo, ya no podr¡an convencer a la mayor¡a de que hay que equiparar en derechos civiles y fiscales a las nuevas opciones y al matrimonio estable. Tienen que hacer lo que sea para tapar por completo el asunto y que no llegue ni siquiera a plantearse. No s’ por cu nto tiempo lo conseguir n. Pero preveo que, a pesar de los grandes medios con que cuentan, las cifras terminar n imponi’ndose. Pues, aunque seamos mentalmente perezosos, no somos tan masoquistas.
Camilo Amaro Alonso
PAREJAS DE HECHO E INTOLERANCIA
202
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