Botellón, Universidad, David Copperfield y Gran Hermano. íQué bien, ya llega el fin de semana, ahora de marcha y a pillar el ciego, si los vecinos y las fuerzas de seguridad me dejan, claro!
Esto es lo que piensan muchos mayores que decimos los jóvenes cuando llega el fin de semana. íPues se equivocan!, no todos somos así, no todos estamos deseando que llegue el fin de semana para pillarla, la pea digo, el ciego, el peo, la cogorza, el colocón. No todos somos tan tontos; pero el problema no es ése, si quieren pillarla que la pillen, allá cada uno con su vida. El problema es lo capullos que son. No es normal dejar la ciudad como la dejan, no es normal armar el follón que arman cada jueves, viernes, sábado, y cómo no, también fiestas de +guardar?, sí, de guardar los libros (los que estudien) y las herramientas ( los que trabajen ) y los que ni estudian ni trabajan se unen al bullicio general sólo por el hecho de que todos los demás lo hacen, no van a ser ellos menos.
Esta gente que se dedica exclusivamente a ensuciar y a armar foll¢n s¢lo tiene un calificativo, imb’ciles, podr¡a decir otro apelativo con el que se me llena m s la boca pero no merece la pena. Pero lo m s fuerte de todo es que ellos no tienen la culpa, los culpables m s directos son los padres que no han sabido educarlos. Si cuando has sido peque_o, y por lo tanto moldeable, tus padres te han ense_ado a ser respetuoso en todos los aspectos, jam s se te ocurrir tirar una botella de g_isqui contra el suelo teniendo a un metro de distancia un contenedor de vidrio.
El colmo de todos los males viene dado por una de las instituciones m s importantes de nuestra ciudad, la Universidad. El 90% de los habituales al botell¢n son estudiantes de la Universidad, pero los dirigentes de esta instituci¢n no son capaces de arreglar los pase¡llos de Fuente Nueva, para que sus alumnos beban y se diviertan. Estas y otras reflexiones ha escrito el estudiante Ricardo L¢pez Mart¡n, de Granada, que ponen el dedo en la llaga acerca de los problemas de la movida.
La pena de todo esto es que somos muchos los j¢venes a los que nos interesa la cultura (mosica, cine, arte, teatro, etc.), y no encontramos ofertas asequibles e interesantes para cambiarlas por el botell¢n. Nuestro Ayuntamiento quita dinero de los Festivales de Tango, por ejemplo, para traer a David Copperfield. Con tan incre¡bles ofertas culturales no nos queda otra cosa que hacer que pillarla, la pea digo, el ciego, el peo, la cogorza, el coloc¢n.
Pregunt’mosle al Gran Hermano, al de Tele 5, a ver si ‘l tiene la soluci¢n. ¨Qu’ se le puede pedir a una sociedad en la que ‘ste es el programa m s visto?, s¢lo que te cuenten la vida de alguno de los concursantes de este programa, pero no les pidas que tengan cabeza.
Mar¡a C. Rodr¡guez Rold n
