No es que se tengan que lanzar las campanas al vuelo por el resultado global del IX Congreso del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), producto casi entero de los acuerdos a que habían llegado previamente Maragall y Montilla, a excepción de algunas novedades de última hora, como por ejemplo la elección del nuevo secretario de organización û en sustitución del mismo Montilla û, municipalista confeso como los mismos presidente y primer secretario, en lugar de un hombre del aparato de siempre como el que se daba casi por cantado û el «casi» lo he añadido después de conocerse el resultado û que ocuparía el cargo. Tendrá que verse si cambia el papel hasta ahora secundario del presidente del partido, abriendo camino a un presidencialismo hasta ahora insólito en las organizaciones socialistas, que no habían dado juego político real alguno a quien ocupaba este cargo casi honorífico, mientras quien hacía y deshacía era en el PSC el primer secretario y en el PSOE el secretario general. En fin, todo eso ya se ir viendo con el tiempo. Algunos aspectos realmente nuevos, como la limitaci¢n a tres mandatos de la mayor¡a de los cargos poblicos por elecci¢n – excepci¢n hecha de los del mbito municipal – y tambi’n de los cargos org nicos, son en cualquier caso una buena se_al, pero tampoco acaba de dar la sensaci¢n que la renovaci¢n que esto pueda representar vaya a notarse con ninguna clase de celeridad, sino que m s bien parece que va para largo. En fin, como m¡nimo se ha sentado el principio, que no es poco. Que el PSC haya hecho suyo sin fisuras el programa del cambio con el que Maragall se present¢ a las elecciones de oto_o del a_o pasado tampoco ha sido ninguna sorpresa especial, ni representa demasiada novedad – sino s¢lo la confirmaci¢n pr ctica de una tendencia sobre la que hay opiniones para todos los gustos – la adopci¢n de la definici¢n de paridad elaborada por la Conferencia Internacional de Mujeres de Pek¡n, que sitoa en un 40% la cuota de mujeres en las listas y los ¢rganos de direcci¢n del partido.
Que Jos’ Bono aprovechara su asistencia a este congreso para lanzar su candidatura para alcanzar el liderato del PSOE no puede considerarse tampoco ninguna novedad especial, pero s¡ que lo hiciera manifestando su apoyo al car cter independiente del PSC, como onico representante del socialismo en Catalunya, en contra de otras voces de su propio partido que querr¡an volver a revitalizar la Federaci¢n Catalana del PSOE, en una exhibici¢n de rancio espa_olismo en nada acorde con la realidad catalana – o de algon otro de sus antiguos compa_eros de cuando les llamaban los tres tenores, que incluso rehus¢ asistir a ese congreso – reforzando un car cter federal para el conjunto del socialismo en el estado espa_ol acorde con la versi¢n de esta tesis avalada por Maragall y no por la meramente nominalista mantenida en su momento por Borrell, por ejemplo. Algunos que, tiempo era tiempo, hab¡amos asistido a congresos anteriores de este partido recordamos el mal sabor de boca que nos hab¡an dejado las palabras que nos hab¡an sido dirigidas por algon cargo org nico del PSOE – recuerdo perfectamente el caso de Carmen Garc¡a Bloise – tratando al PSC de «una de nuestras federaciones» en lugar del partido soberano que es. A ver si este posicionamiento les dura un poco.
Bastante m s interesante, por lo que significa de prudencia pol¡tica, oltimamente tan escasa, es el plan de paz presentado en el Parlamente vasco por el Partido Socialista de Euskadi (PSE), convocando una mesa de di logo entre todos los partidos vascos que rechacen el uso de la violencia. Los resultados iniciales de aquella propuesta no han sido por el momento espectaculares, tampoco cab¡a esperar de ellos m s de la cuenta, pero que uno de los partidos de lo que podr¡amos decir que hasta ahora parec¡a un claro frente espa_olista haya tomado esta iniciativa, rompiendo con ello el pat’tico esfuerzo de aislamiento y descalificaci¢n de la que, por lo menos hasta el momento, aun es la primera fuerza pol¡tica vasca, parece un ¡ndice de que aun quedaba algo de sentido comon y de sensatez por aquellos andurriales, y que aun hay clases, por mucho que demasiadas veces las fuerzas nacionalistas se emperren en identificar PP y PSOE como si fueran exactamente lo mismo – ciertamente con la colaboraci¢n franca m s de una vez y de dos de algon que otro l¡der socialista -, cosa que en esta ocasi¢n aun han querido escenificar EA y, naturalmente, s¢lo faltar¡a si no, los representantes del conglomerado EH/HB/ETA y todo lo que de ellos cuelga, coincidiendo curiosamente con los del PP, aspirantes a ser los principales beneficiarios de los asesinatos y de la barbarie, que han criticado al PSE por su iniciativa y han rehusado incorporarse activamente a tal foro de debate.
Jordi Portell
AIRES NUEVOS
197
