Mucho ruido y pocas nueces. Leo en la prensa que el número de matrimonios ha aumentado en Granada en 1999 respecto del año anterior. Pero, según la misma fuente, la natalidad en esta provincia ya está siendo igualada por las defunciones. Por tanto, aunque la tendencia matrimonial aumente, luego tampoco se acaba notando en una mejoría del problema demográfico que nos aqueja.
No me extraña. El sexo ha dejado de tener que ver con los hijos, igual que los hijos están dejando de proceder del sexo. Además, con lo difícil que hemos puesto a la gente la fidelidad matrimonial, las parejas tampoco se arriesgan a tener más hijos de los que podrían sostener después de separarse: es decir, uno, o dos como mucho. Y eso en el caso de las parejas cuya situación de empleo, vivienda y guardería les permita lanzarse a la aventura de tener un hijo.
De poco sirve tanta celebración de matrimonios si la salud de esas uniones es altamente precaria. Si no se van a ayudar mutuamente apenas, y apenas van a criar hijos, +qu’ tipo de parejas son ‘sas? Lo dicho: mucho ruido y pocas nueces.
Piedad A. L¢pez Luque
