Felicito a la Iglesia por su firmeza doctrinal frente a la presión de la ideología homosexualista. La Iglesia no puede callar la verdad y pide respeto para los homosexuales.
Una cosa es el pecado y otra el pecador. Los cristianos deben acoger con respeto y delicadeza a los homosexuales; ahora bien, el ½Gay Pride+, la manifestación del orgullo homosexual que desfiló el día 8 por las calles de Roma, no era más que una ½afrenta+ contra el Jubileo. Lo afirmó el domingo, día 9, Juan Pablo II al encontrarse con unos 30 mil peregrinos que se reunieron a mediodía para participar en el tradicional encuentro dominical en la plaza de San Pedro.
Según leo en medios de comunicación fue así. El día 8, sábado, por la tarde concluyó la semana de celebraciones organizadas en la Ciudad Eterna por grupos homosexuales, con la intervención de los oradores en el Circo Máximo. En esa tarde caliente, desfilaron por las calles de Roma 70 mil personas según los datos oficiales ofrecidos por la polic¡a (se hab¡a anunciado la participaci¢n de 200 mil). Fue una manifestaci¢n sustancialmente pac¡fica, caracterizada m s bien por aspectos carnavalescos –transexuales vestidos de novia o personas con tiara de obispos– y en ocasiones algo vulgares u obscenos, como suele suceder en este tipo de encuentros.
La manifestaci¢n no cont¢ con el patrocinio econ¢mico del Ayuntamiento de Roma, pues los organizadores no quisieron comunicar en las v¡speras el detalle de las actividades que hab¡an organizado. Cont¢ con el apoyo de pol¡ticos de partidos de izquierda (en su mayor¡a comunistas o ex comunistas) y con la oposici¢n de los partidos cat¢licos (de izquierdas, de centro y de derechas), as¡ como de los dem s grupos del centro-derecha. En general, todos coincid¡an en afirmar que el encuentro, en Roma, en pleno Jubileo, no buscaba luchar contra la discriminaci¢n, sino m s bien ser un motivo de provocaci¢n.
öEn nombre de la Iglesia de Roma no puedo dejar de expresar amargura por la afrenta que se ha hecho contra el gran Jubileo del a_o 2000 y por la ofensa a los valores cristianos de una ciudad tan querida por los cat¢licos de todo el mundo –afirm¢ el Papa–. La Iglesia no puede callar la verdad, pues desfallecer¡a en su fidelidad hacia Dios Creador y no ayudar¡a a discernir lo que est bien y lo que est mal+.
De este modo, el Papa se limit¢ a leer lo que dice el nomero 2358 del Catecismo de la Iglesia Cat¢lica, donde despu’s de constatar que los actos homosexuales van contra la ley natural, se a_ade: öUn nomero apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condici¢n homosexual; ‘sta constituye para la mayor¡a de ellos una aut’ntica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasi¢n y delicadeza. Se evitar , respecto a ellos, todo signo de discriminaci¢n injusta. Estas personas est n llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Se_or las dificultades que pueden encontrar a causa de su condici¢n+.
Vicente J. Garc¡a Gonz lez
Madrid
* Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
