Antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Hace dos meses surgió una campaña dirigida a expulsar a la Santa Sede como observador permanente de la ONU. Aunque aparecían, dando la cara, diversas ONG feministas y gays, no se sabía quién la promovía. Afortunadamente, miembros destacados de la ONU, así como más de mil ONG, salieron al paso oponiéndose al despropósito. Pero ahora ha acabado sabiéndose todo. Era el grupo «Catholics fro free choice» (CFFC: Católicos por el derecho a decidir) quien había urdido toda la maniobra. No les bastó pasarse años proclamando falsamente que hablaban en nombre de la Iglesia cuando apoyaban el aborto. Necesitaban quitarla de en medio para conseguir sus objetivos en el ámbito mundial. Así lo ha desenmascarado una nota reciente de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos en que se explica que CFFC «está financiado por una serie de fundaciones privadas, ricas y poderosas, en su mayor parte americanas, para promover el aborto como un método de control de la poblaci¢n. En su oltima campa_a, CFFC ha emprendido una intensa labor de relaciones poblicas para acabar con la presencia oficial y silenciar la voz moral de la Santa Sede como observador permanente de la ONU. Por tanto, CFFC no es digna de ser reconocida ni respaldada como organizaci¢n cat¢lica».
Mar¡a T. Valls Verneda
Barcelona
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