Me ha impresionado la claridad con que el Patriarca de los Caldeos (Irak), Su Beatitud Raphael Bidawid, acaba de denunciar la situación en su país. Muy dramática debe ser la cosa para que se atreva a criticar tanto a la ONU como a Saddam Hussein, Jefe de su Estado. En su llamamiento explica que el embargo sólo ha beneficiado a Hussein pues ha matado a un millón y medio de iraquíes, la mitad de ellos, niños: por desnutrición, falta de medicinas, viviendas y asistencia. Se extienden la corrupción, la prostitución y la criminalidad. La guerra del Golfo fue una broma en comparación con esta postguerra que no acaba nunca. ½¿Sabe usted que los bombardeos son diarios? -pregunta monseñor Bidawid-. A horas determinadas llegan aviones angloestadounidenses que bombardean objetivos civiles: porque +qué reservas de municiones o misiles tendría todavía Saddam? Son pretextos, hay un odio hacia Irak en parte fundado en razones objetivas. Pero quien paga es el pueblo, los grandes señores están bien protegidos en sus palacios. A cada bombardeo mueren tres, cuatro, diez, veinte personas. Es una pesadilla. Aunque el embargo mata m s. Las sanciones han sido impuestas dando razones pol¡ticas pero el verdadero motivo es la econom¡a: si la industria b’lica se para pondr en crisis a Estados Unidos. Hasta que no haya reconciliaci¢n entre Israel y los rabes, Irak no tendr paz+.
Camilo Amaro Alonso
Sevilla
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