Hay que escuchar las dos campanas y, si es posible, conocer al campanero. En el caso de Irak, me parece que buen campanero es el Patriarca de los Caldeos, Su Beatitud Raphael Bidawid, quien ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional con datos escalofriantes sobre las consecuencias del embargo: ½Un millón y medio de muertos por el bloqueo, la mitad niños. Cada mes mueren cuatro o cinco mil niños por falta de víveres, de medicinas, de asistencia. Por la mañana, en las familias los niños desayunan por turno: uno hoy, otro mañana. No hay para todos. Luego, en clase se desmayan. Y el médico dice siempre lo mismo: desnutrición. Un empleado estatal gana dos dólares al mes, pero un kilo de carne cuesta más de un dólar y medio. En una habitación de diez metros cuadrados viven incluso quince personas porque no pueden pagar el alquiler. Y se extienden la corrupción, la prostitución y la criminalidad. Si no hubiera benefactores -como la Caritas italiana- la miseria sería todavía más insoportable. Incluso el Gobierno de Suecia, un pa¡s protestante, ha financiado a la Caritas iraqu¡ el a_o pasado con 800.000 d¢lares. Son ayudas a las que estamos profundamente agradecidos. Lamentablemente ningon pa¡s musulm n se ha movido. Es una verg_enza para el mundo isl mico. Y esos pa¡ses son los primeros en votar por la renovaci¢n de las sanciones. Este embargo s¢lo beneficia a Saddam, quien de este modo mantiene el control total de la situaci¢n: de lo que entra, de lo que sale, de lo que se da de comer a las familias+.
Francisco Arenillas Tejera
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
