Es asombrosa la prepotencia con que el Senado italiano había introducido una serie de enmiendas en el proyecto de ley sobre fecundación asistida, que finalmente han sido rechazadas. No sólo ignoraban los derechos de los que fueran a ser concebidos artificialmente. Sino que se oponían también a la opinión de la mayoría de los electores, según ha mostrado el sondeo realizado por la SWG: ocho de cada diez italianos no está de acuerdo en que se permita la fecundación asistida a las parejas de hecho, y siete de cada diez se oponen a la fecundación heteróloga (en la que participa una tercera persona ajena al matrimonio). Es decir, no se trataba de una condescendencia con lo políticamente correcto, sino de una injusticia a los más débiles -los no nacidos- que se proponía en contra de la opinión de aquellos a quienes los senadores deberían representar. Por eso, ante el clamor popular contrario, que no ha estado dispuesto a dejarse avasallar por sus representantes, el presidente de la Cámara acabó retirando la inicua propuesta.
Camilo Amaro Alonso
Sevilla
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
