No soy providencialista, pues me parece erróneo pensar que la Providencia divina no cuenta con nuestra colaboración. Pero me fastidian los pretenciosos que consideran inútil pedir a Dios que supla ahí donde no llegan nuestras fuerzas. Lo digo a propósito de los que se han burlado del cardenal Rouco cuando pidió que se rece por el fin del terrorismo de ETA. El arzobispo de Madrid no dijo que no hubiera que poner los medios humanos. Pero hizo notar que éstos se están demostrando insuficientes contra la diabolería etarra. Por eso, que pocos días después de las palabras del prelado una avería haya abortado el suministro de 100 kilos de material explosivo, me parece particularmente significativo. Habrá quien lo atribuya a la casualidad. Pero yo no me resisto a ver en ese acontecimiento una señal clara de que el obispo estaba en lo cierto. ¿Cuántas vidas habrá salvado esta providencial avería? Habrá que seguir trabajando con toda la profesionalidad posible. Pero habrá también que aprender la lecci¢n y tener la humildad de reconocer que para vencer el mal hay que contar con la ayuda de Dios.
Jos’ J. Fern ndez Rodr¡guez
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