Es obsceno. Nos imaginábamos que detrás del debate de la clonación lo que en realidad importaba era no desmarcarse del prometedor negocio de la biotecnología celular. Pero que lo digan a las claras es una desfachatez. Es lo que acaba de hacer la Administración Clinton al decidir que se permita e incluso que se subvencione con dinero público la experimentación con embriones humanos congelados, sobrantes de fecundaciones ½in vitro+. Las empresas farmacéuticas implicadas ya han empezado a beneficiarse de este macabro negocio. A las pocas horas de saberse esa noticia, Wall Street ya había registrado subidas de hasta un 40 por ciento en la cotización de empresas pioneras en el sector como StemCells Inc. y Aastrom Biosciencies Inc. Y me parece preocupante que ante esa desfachatez no se levante en bloque la opinión pública. Especialmente, da pena ver cuántos medios de comunicación, a cuyos directivos se les llena la boca cuando hablan de la defensa de los derechos humanos, se han callado como… mudos ante tama_a tropel¡a. Algunos s¡ se han dado cuenta de la gravedad del asunto, como el diputado republicano Jay Dickey, quien ha hecho notar que este atropello de la dignidad de la vida humana mina en lo m s hondo la conciencia moral sobre la que se edific¢ la grandeza de los Estados Unidos.
Mar¡a T. Valls Verneda
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