Me ha interesado mucho un artículo publicado el 27 de agosto en una separata de economía, en la que se informa de que desde finales de 1999 ya ha sido admitida en España la denominación de ½fondos de inversión ético-ecológicos+ y que desde entonces funcionan en nuestro país nueve fondos de inversión de este tipo. Yo no quiero que mi dinero se invierta en las empresas que se dediquen a la clonación humana, a fabricar armas, anticonceptivos o tabaco, o que contaminan el medio ambiente. De esta manera uno puede evitar inversiones contrarias a su ideario ético. Según cuenta el artículo, la idea surgió en EE.UU. durante la guerra del Vietnam, pues había ciudadanos que no querían invertir en empresas o bonos del Estado que estuviesen involucrados en la financiación de la guerra. En ese país estos fondos suponen ya el 10% del total de las inversiones. También está muy arraigado este sistema en Canadá y Australia, así como en el Reino Unido donde todos los fondos de pensiones están obligados a declarar si dirigen sus fondos segon criterios ‘ticos, para evitar las ca¡das de acciones en bolsa cada vez que la opini¢n poblica descubre la inmoralidad de ciertas inversiones. Desear¡a que se aplicara algo semejante al sistema tributario espa_ol, para que no se empleen mis impuestos en repartir condones, en cambios de sexo o en abortar ni_os.
Mar¡a T. Valls Verneda
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