Lo de la supresión para el próximo curso (para éste no) de la famosa «Semana Blanca» va a traer cola. En el diario digital Piensaunpoco.com se plantea el problema y se da la solución. El argumento de Villapalos y de las más conocidas Asociaciones de Padres es que los niños (y los profesores) tienen muchas vacaciones, demasiadas. El argumento de los profesores es que hay que distribuir mejor los ritmos escolares y que la Semana Blanca, además de una conquista social, es una excelente oportunidad para que los alumnos (y los profesores) rompan el ritmo de un duro trimestre. Como estaba previsto cuando se aprobó esta medida, la «Semana Blanca» (tres puñeteros días) no eran días de vacaciones sin más, sino una oportunidad para que el centro planificase otro tipo de actividades deportivas, lúdicas, etc. A la hora de la verdad esto se ha resumido en dos posibilidades: cerrar el centro los tres días (o sea, vacaciones generalizadas) o irse a esquiar.
Es difícil ponerse de acuerdo en esta cuesti¢n (en la ense_anza, siempre es imposible ponerse de acuerdo a la primera). Los padres quieren m s d¡as lectivos, pero esto no significa que la onica medida posible sea suprimir la «Semana Blanca». Las administraciones educativas, en este caso la Consejer¡a de Educaci¢n de la Comunidad de Madrid, piensan que m s horas de clase significa m s rendimiento acad’mico y, por tanto, menos fracaso escolar, algo que est por discutir; los profesores no est n dispuestos a que la soluci¢n de los problemas de la ense_anza pase por jugar con su horario (es como si a los funcionarios les suprimiesen ahora, por decreto, los famosos «moscosos»: seguro que habr¡a una huelga general). La mejor soluci¢n a este problema es el di logo. Las cosas (hablando, no imponiendo) se pueden mejorar.
Y lo que late en el fondo de esta cuesti¢n es el verdadero problema: la escasa calidad de ense_anza del sistema educativo espa_ol, algo que es una realidad evidente y de la que todo el mundo est de acuerdo, aunque, por cuestiones pol¡ticas y por demagogia, nadie se pone de acuerdo a la hora de tomarse las cosas en serio y buscar soluciones. La decisi¢n de suprimir la «Semana Blanca» es una manera de marear la perdiz.
Antonio Garc¡a-Berbel Mudarra
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