Entre los anacronismos sobre Pío IX que se han cometido en los días previos a su beatificación, está que este Papa no comprendió el ‘Risorgimento’. En realidad, lo comprendió demasiado bien, especialmente cuando, después de los iniciales «íViva el Papa!», se encontró exiliado en Gaeta. Era la visión de la época, como demuestra que uno de sus contemporáneos menos sospechosos de papismo», Proudhon -el «teólogo» de los revolucionarios del ‘800, el teórico de «Dios es el mal» y «la propiedad es un robo»- escribiera: «Deponed a los Papas de su trono temporal y el catolicismo degenerará en protestantismo, la religión de Cristo se reducirá a polvo. Los que dicen que el Papa será entonces más escuchado, cuando se ocupará exclusivamente de los asuntos del cielo, ésos o son políticos de mala fe que tratan de disfrazar con la devoción de las palabras la atrocidad de la acción, o son católicos imbéciles, incapaces de comprender que, en las cosas de la vida, lo temporal y lo espiritual son solidarios, como precisamente el alma y el cuerpo». Hoy sabemos que Proudhon y sus coet neos se equivocaron en sus previsiones. Pero entonces las cosas se ve¡an de otra manera.
Jos’ J. Fern ndez Rodr¡guez
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