Algunos políticos entienden que problemas complejos se pueden solucionar con cándidas soluciones.
Después de que el concejal de Juventud de Granada anunciara las medidas que ha previsto para remediar el botellón, se ha hecho una encuesta entre los jóvenes y lo han dicho bien claro: fomentar las bebidas no alcohólicas les parece una inútil estupidez, pues no están dispuestos a renunciar al alcohol de calidad y barato que así pueden beber; establecer recintos para la movida no solucionaría nada, sino que la agravaría al crear una especie de gueto o barrio chino; y organizar conciertos no sustituirá a la movida, pues asistirán a ellos después de haberse organizado su botellón. Es decir, tienen muy claro que mientras sea posible montárselo así -y alborotar, molestar, destrozar y ensuciar impunemente-, las alternativas que se ofrezcan resultarán utópicas, ingenuas e ineficaces. La disyuntiva es muy clara: o se hace respetar la legalidad vigente o tendremos que aguantarnos con este incivismo creciente, que ser imparable mientras los gobernantes sigan fomentando su impunidad. Como prevenci¢n, es muy bueno crear espacios de ocio -pero sano-, organizar conciertos y otras actividades culturales, fomentar el consumo de bebidas no alcoh¢licas o abrir colegios -como ha dicho la concejala de Educaci¢n-. Pero mientras el desmadre quede impune todo eso servir de muy poco. Ni medidas policiales sin alternativas, ni alternativas sin exigir el cumplimiento de la legalidad. Ambas deben aplicarse inseparablemente.
Mar¡a Jos’ Garc¡a L¢pez
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