Por contra, vienen poniendo verde a Pío XII para tratar de paralizar su proceso de canonización, a pesar de que fue quien movió a esas religiosas y a otras muchas personas a que salvaran a unos 800.000 judíos. Con Pío IX están siendo grotescos, acusándole de permitir educar en la fe católica el niño hebreo Edgardo Mortara (estando a punto de morir, había sido bautizado por la comadrona), a pesar de que éste, de mayor, escogió dejar a sus padres y hacerse sacerdote; o acusando al Pontífice de antisemita a pesar de que este Papa fue el promotor de la liberación de los judíos del ghetto: en la noche entre el 17 y el 18 de abril de 1948 ordenó que se tiraran las puertas del ghetto; abrogó las indignas y humillantes tareas a las que eran obligados los judíos. Declaró que «no eran extranjeros» e hizo patrullar sus calles para protegerles de una revuelta popular que estalló precisamente contra la emancipación del ghetto.
Manoli Galera Martínez
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