El misionero de 68 años y natural de Minesota, John Anthony Kaiser, que llevaba 35 años en Kenia, ha sido asesinado cerca de Nairobi. La noche antes de morir, había manifestado a sus amigos el temor de ser asesinado y se le notaba nervioso. El obispo, monseñor Colin Cameron Davies, fue personalmente a recoger el cadáver del asfalto pues había sido informado del delito a través de una llamada telefónica. El misionero, que había promovido escuelas y dispensarios y librado diversas batallas para ayudar a la gente más pobre a obtener justicia, se había convertido para algunos en una persona incómoda: había denunciado los enfrentamientos étnicos y -convocado por la Comisión de investigación Akiwumi sobre estos enfrentamientos- había incluso declarado contra dos ministros del Estado. En noviembre pasado corrió el riesgo de expulsión, siempre por su posición crítica hacia la corrupción y la violencia étnica. En todo caso, el asesinato del padre Kaiser es sintomático del malestar que domina Kenia: sequ¡a, riesgo de carest¡a, sida, racionamiento de luz el’ctrica, des¢rdenes relacionados con la gesti¢n de las tierras e infraestructuras decadentes son los principales hechos por los que Kenia viene siendo noticia en los oltimos a_os, echando abajo la imagen de para¡so para los turistas.
Manoli Galera Mart¡nez
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