Los presupuestos públicos desequilibrados: mucho aunmento para sanidad, poco para educación. En los Presupuestos del Estado, de las comunidades autónomas o ayuntamientos, de año en año, se incrementan las partidas para sanidad que para educación. Los adultos votan y los niños no. Por ejemplo, mucho aunmento de gastos para partidas sanitarias (por ejemplo, contra el SIDA u operaciones de cambio de sexo) mientras se regatean los gastos en educación. Los adultos votan, los niños no votan. De año en año la inversión en educación, en el futuro de los niños pasa a segundo plano, y se congela o tan solo se incrementa según crece el IPC. A la sociedad le importa más su salud que su formación. Lo chocante es que esto sucede en el mundo desarrollado. +No habíamos quedado que la inversión más rentable de un país es la educativa?
Marcos Gutiérrez Sanjuán
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