El genial militar y psicólogo británico Norman F. Dixon definió el «chivo expiatorio» como elemento característico del mando incompetente. Para este precursor de la psicología social moderna el jerarca incompetente suele tener un chivo expiatorio para justificarse, la elección del infortunado no lo es simplemente por casualidad.
«La persona entra en el juego», argumenta Alfredo Plot, psicólogo institucional y docente de Psicosociología del Trabajo en la Universidad Favaloro, en Buenos Aires, Argentina. «En general se trata de personas tímidas, ensimismadas, de pocos reflejos en su capacidad de contestar. Y los grupos tienden a marginar a quienes no aportan cosas o aparecen como lentos.»
Para la médica y psicóloga Silvia Melamedoff, presidenta del capítulo de Medicina Psicosocial de la Asociación Psicoanalítica Argentina, hay que mirar las dos caras de la moneda: «Analizar a la institución, pero también las características y la personalidad del individuo que lo hacen ubicar en ese lugar».
Los resultados cl¡nicos del acoso institucional son muy inquietantes. Hay una vertiente depresiva, similar al burn-out o desgaste profesional, que se caracteriza por cansancio emocional, desesperanza, sensaci¢n de impotencia, aislamiento y sentimiento de falta de adecuaci¢n personal.
La segunda presentaci¢n cl¡nica incluye componentes de estr’s y ansiedad. Segon Gonz lez de Rivera, reviste caracter¡sticas similares al llamado trastorno de estr’s postraum tico: sue_os repetitivos relacionados con la situaci¢n de acoso, irritabilidad, taquicardia.
Ambas variantes pueden repercutir sobre la relaci¢n con la pareja, y adem s, desde el punto de vista laboral, se acompa_a de ausentismo frecuente. La persona puede hasta llegar al suicidio, y segon algunos psiquiatras, la elecci¢n del lugar de trabajo como escena del acto suicida se puede interpretar como un oltimo intento de rebeld¡a o como una acusaci¢n p¢stuma.
Esto es sencillamente una forma de perversi¢n que desde la Investigaci¢n Operativa aplicada al entorno laboral estamos dando a conocer. Puesto que conocer es identificar, y mitigar. Los investigadores del mobbing sabemos que para prevenir esta perversi¢n es preciso la difusi¢n del concepto; los potenciales acosadores cambiar¡an de actitud de tener alcance del much¡simo mal que pueden hacer.
Juan Manuel Molina Vald’s
Investigador
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