Con motivo del 60¦ aniversario de la fundación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas he leído un artículo en que se planteaba la necesidad de combatir las interferencias extracientíficas, que representan un freno para las potencialidades de la Ciencia como factor de progreso de la sociedad española: las presiones de tipo político, una endogamia del tipo que se está dando en las universidades, la pérdida del sentido de servicio a la sociedad y la consiguiente desconexión de las necesidades reales de esa sociedad, etc. Totalmente de acuerdo. En cambio, no lo estoy en lo que se refiere a uno de los puntos criticados: que una investigación guarde relación con la dimensión espiritual de la vida. Concuerdo con el articulista en que confundir fe y razón es ciertamente un error inadmisible. Pero que no haya que confundir esos planos no significa que haya oponerlos o que no puedan y deban ayudarse mutuamente. La triste experiencia del siglo XX demuestra cómo un desarrollo tecnológico sin ‘tica es la m s terrible de las amenazas. La ciencia no avanza ni aprovecha sin estar dirigida por hombres y mujeres con conciencia. Pues, como demuestra ampliamente en su enc¡clica «Fe y raz¢n», ‘stas son las dos alas que necesita el ser humano para elevarse hasta la verdad. Propugnar una ciencia sin conciencia es postular el infierno nazi.
Francisco Arenillas Tejera
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
