Desconfío de esos discursitos políticamente muy correctos que hablan de lo esencial que es el respeto por los demás en todos los niveles de las relaciones entre las personas; pero que a la hora de la verdad no reconocen sus derechos a las personas que no pueden hacerlos valer por sí mismos: los no nacidos, las minorías, etc. ¿Cómo vamos a tener confianza en las diferentes instituciones de la sociedad civil, si no nos sentimos respetados y nuestros derechos no son reconocidos plenamente, entre los más importantes de los cuales se halla el respeto de la dignidad de toda vida humana, en las diferentes etapas de su existencia, y la libertad religiosa, que es un elemento fundamental de la libertad de conciencia. Estos aspectos de la vida no son asuntos privados, sino elementos importantísimos para la paz y la coexistencia dentro de una nación y entre las personas. El siglo XX es, por desgracia, muy elocuente al respecto.
Antonio García Mudarra
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