Polly Carnegie, de la localidad británica de Suffolk, ya había conmovido a la sociedad inglesa en 1997 cuando decidió retrasar un tratamiento contra el cáncer para salvar la vida del bebé que acababa de concebir. Tres años después, Carnegie ha vuelto a desafiar a lo «científicamente correcto» y a los alegatos a favor del aborto, alumbrando a un segundo bebé. Un día después de confirmar su primer embarazo, los médicos le diagnosticaron cáncer de útero y le propusieron que abortara para poder someterla a un severo tratamiento de radioterapia, algo que ella rechazó. Como decidió continuar con su embarazo, Polly fue sometida a otros procedimientos no dañinos para su bebé, retrasando la radioterapia hasta después del nacimiento de su hija. Los hechos le dieron la razón. No sólo era inmoral asesinar a su hijo, sino que ni siquiera era necesario, en contra de lo que los médicos le aseguraban, para sobrevivir ella. Y no sólo sigue viva, sino que, también en contra del pronóstico que le hicieron, hace unos d¡as, Polly dio a luz a su segundo beb’.
Mar¡a Josefa Jim’nez Molina
*Informativos.Net no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones de los lectores.
