Los cristianos viven momentos dramáticos en Indonesia. Cuatro mil han sido asesinados y varios miles están huyendo de Ambon, donde los milicianos musulmanes integristas están haciendo una auténtica matanza: han destruido miles de casas, 58 iglesias católicas, 39 escuelas, 4 conventos, 3 hospitales, un orfanato y un centro de peregrinaciones. Este sobrecogedor escrito lo firman Ricardo González y Luisa Martínez. Asociación por la Paz y la Tolerancia, en Granada. Y añaden:
Pero la masacre no se detiene en el archipiélago de las Molucas: también en Irian Jaya, en la parte occidental de Papúa Nueva Guinea, está estallando el conflicto. Lo denuncia el director de Cáritas en Italia para Asia y Oceanía, Paolo Beccegato. Es más, considera que lo peor está todavía por llegar.
Las causas del conflicto son complejas. Algunas fuentes hablan de conflicto religioso, pues en las zonas afectadas vive la presencia más numerosa de cristianos. Otras fuentes atribuyen el problema a los intentos de estas regiones de obtener la independencia. Tienen la impresi¢n de que el Ej’rcito est desplegado en esas regiones para impedirla o para asfixiar todo intento de autonom¡a de estas poblaciones. Pero hay una tercera interpretaci¢n de car cter econ¢mico y pol¡tico: se trata de zonas bastante ricas en materias primas. Por oltimo, se alude a una cuarta causa: las repercusiones del conflicto por el poder que tiene lugar en estos momentos en la capital indonesia, Yakarta. El conflicto entre el presidente actual, Abdurrahman Wahid, y los hombres de Suharto, anterior presidente, podr¡a ser, segon algunos, la causa de los conflictos, con el objetivo de desestabilizar el Estado para demostrar que el presidente actual es incapaz de controlar la situaci¢n.
¨Qu’ est haciendo la comunidad internacional ante este drama? No se est haciendo nada. Existe una especie de infravaloraci¢n de la gravedad de este desastre, que sin embargo, es comparable por el nomero de muertos y refugiados al de Kosovo. En realidad, los datos son terribles. Las ayudas humanitarias no logran llegar hasta las personas. Lo que nosotros pedimos, como Caritas Internationalis, es desbloquear las ayudas que actualmente est n detenidas en los puertos, abrir un corredor humanitario o, al menos, facilitar la evacuaci¢n, pues cuando las milicias fundamentalistas isl micas lleguen a Ambon, creemos que tendr lugar un desastre verdaderamente inimaginable. Las personas del lugar, ante esa posibilidad, lo que nos piden son barcos para escapar.
Creemos que es de justicia informar de todo esto ahora que se habla tanto de tolerancia y todo el mundo lleva en palmitas al Rey de Marruecos por todas partes y se siguen promoviendo mezquitas en Andaluc¡a y en otros lugares de Espa_a, Europa, Estados Unidos.
Rosa M Garc¡a Garriga
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