Le está naciendo a Miami otra leyenda, ahora se trata del ôpatico feoö, una curiosa creación exclusiva de esta ciudad sui géneris del sur norteamericano. En la radio de opinión se escuchan las diatribas humanas mas increíbles y espeluznantes que se puedan concebir à Pero por más que se presta atención para entender todo, nada ! No sé quien pueda tener tiempo como para no haberse perdido el comienzo de esta patico-madeja. Caramba, apenas hace un tiempito atrás ese otro afamado centinela social del micrófono, su padre, lo sacó a la luz, según mi creencia à De repente lo catapultó al estrellato popular seguido de la leyenda novelo-doméstica, de esa aureola irresistible para las amas de casa que se trazara el papi à Y, sorpresa !, ya el hijo está enfrascado de a lleno en la batea de los decires miamenses.
Allá en Cuba cada madre de prisionero político hace malabares para conseguir cartuchitos de azúcar para sus hijos, y aquí nuestros ôlíderesö gastan millones de dólares por conseguirse un maldito puesto poblico; las recaudaciones de dinero llueven a diario . Y sigue el relajo de nunca acabar.
Contra este infeliz que quiere ocupar el lugar que deja su padre en el micr¢fono, y haci’ndolo a todo tren . no tengo nada personal en contra. Ni contra ‘ste ni contra ninguno de la far ndula de la radio rentable. S¢lo soy uno m s de los llegados a oltima hora «a esto»; nacido en horr¡sona miseria en Cuba, en un Camaguey donde nunca lleg¢ a mis manos ejemplar alguno de peri¢dico del mundo libre, aon en tiempos en que nuestros chicos opositores de La Habana aprend¡an a pronunciar impecablemente la frase: «thi-maiami-herald». Pero quiero seguir escribiendo para saco roto las impresiones que causa a los culposos reci’n llegados, este asco de relajo y desorden que aon sobrevive dentro de un exilio honros¡simo; Castro entretanto ha creado una maquinaria sofisticada de degeneraci¢n social, sin m s talento que el de pagar porque la gente descienda a las peores escalas humanas del odio generalizado; esta suerte de sociedad triunfante de nuestro Miami NO est preparada para enfrentarse con una sociedad como la cubana en la isla . Los que tienen dinero y organizan c¢mo y qu’ ha de hacerse contra Castro, de todas maneras la vida les va a todo pulm¢n, as¡ que ni esperanzas de que nos preparemos bien para cuando Cuba sea libre; muchos de los que manejan el ente poblico a trav’s de la radio de opini¢n, son de un muy bajo nivel cultural y arremeten en la profanaci¢n de un pueblo, lo limitan a una simploner¡a que dejar¡a estupefacto a cualquier oyente de radio dentro de Cuba, ese lugar donde se usan m’todos gobbelianos de adoctrinaje y odio biol¢gico, asesinos excluyentes de todo cuanto no sea fidelidad al M ximo Amo.
Este nuevo s.o.s. les escribo . A ver quien quiere despertar .
Napole¢n L G¢mez
( Exprisionero Pol¡tico Cubano)
Corso03@yahoo.com
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