Me parece torticero el uso mediático que a veces se hace de ciertas tragedias: se las convierte en noticia mientras su espectacularidad vende, y cuando estiman que el interés popular decae se las relega en el más penoso de los olvidos. Por eso ruego a ese digno medio de información que no olviden la masacre que los grupos radicales islámicos siguen realizando entre los cristianos de las islas Molucas (Indonesia). Según la agencia Zenit, asediados por el hambre y el miedo, en un conflicto que parece no terminar nunca, los refugiados cristianos del campo de refugiados de Kairatu (al sur de la isla de Ceram), ven ahora cómo lo único que les quedaba, el arroz enviado por la solidaridad internacional, es robado por sus atacantes. Además de la escasez de alimentos, los refugiados cristianos sufren el aislamiento, pues no pueden llegar a los puertos de Waipirit y Kamariang, únicas puertas de huida potenciales. Algunos se han tenido que refugiar en las montañas.
Francisco López Mendieta
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