¿Mano de obra barata y ética? Esta es una de las cuestiones que a menudo se plantean y que de muy diversas maneras se trata de resolver, la mayoría de las veces por la técnica de la avestruz. No obstante me ha admirado como se plantea esta cuestión en la mayoría de los medios de comunicación, que compieten en solidaridad unos con otros, que hace que uno se sienta orgulloso de sus compatriotas, lejos de pesimismos ni de optimismos excesivos.
¿Se pueden aprovechar los países ricos de la mano de obra barata en los países del tercer mundo? Una vez más ha surgido la cuestión, esta vez en Inglaterra donde la secretaría de Desarrollo Internacional Clare Short atacó a los manifestantes verdes y a los manifestantes contra la globalización. Según informaba ½The Observer+ (10 diciembre) Short criticó fuertemente las campañas de boicot de los consumidores, que urgen a los comerciantes a no comprar bienes realizados con el trabajo de niños, como algo que potencialmente perjudica a los niños que viven en la pobreza.
Estas cuestiones y sus profundas respuestas he tenido ocasi¢n de disfrutarlas en la interesante agencia zenit.org, cuya l¡nea sigo.
Short hizo estas declaraciones cuando se preparaba a lanzar un libro blanco sobre c¢mo la globalizaci¢n puede ser utilizada para ayudar a los pa¡ses en v¡as de desarrollo y para eliminar la pobreza mundial. Subray¢ que las campa_as para boicotear los productos del trabajo infantil, tales como balones cosidos por ni_os de Pakist n eran bienintencionadas pero desorientadas. Echar a los ni_os de las f bricas puede arrojar a sus familias a la mendicidad y la prostituci¢n, si no se encuentra primero un ingreso alternativo, dijo.
Problemas de abusos
Durante algunos a_os, han sido lanzadas campa_as en occidente para llamar la atenci¢n sobre las condiciones de trabajo, por debajo de lo normal, en los pa¡ses pobres. La realidad es que hay abundantes abusos, en muchos casos en establecimientos que hacen productos para multinacionales bien conocidas, que usan estas f bricas para rebajar costes. En el nomero del 2 de octubre de öBusiness Week+, el sistema de autovigilancia de Wal Mart, en el rea de la mano de obra barata, mostraba la existencia de abusos. La f brica en cuesti¢n est localizada en la provincia china de Guangdong, en Zhongshan, donde se hacen bolsos para venderlos en las tiendas Wal-Mart.
Los trabajadores, que recib¡an tan poco como 22 d¢lares al mes, a cambio eran virtualmente prisioneros, ya que los capataces les forzaban a entregar sus documentos de identidad que todos los chinos deben llevar bajo pena de arresto. Los guardias golpeaban a los trabajadores por infracciones menores de las reglas, las horas extras no eran pagadas y los empleados eran objeto de detracciones en sus exiguas ganancias si pasaban demasiado tiempo en el ba_o.
Esto ocurr¡a aunque Wal Mart, junto con otras compa_¡as estadounidenses, asegura a los consumidores que sus productos no son producidos bajo las condiciones de las f bricas que usan mano de obra barata. Desde 1992, la compa_¡a ha exigido a sus suministradores que firmen un c¢digo con niveles b sicos de trabajo. Sin embargo la factor¡a de Zhongshan enga_¢ a los inspectores de Wal Mart enviados a controlar las condiciones de trabajo. Otro caso afectaba a 12 f bricas en el sur de China que hac¡an productos para la Walt Disney. Segon un informe de öBloomberg+ (2 diciembre) un grupo de trabajo en Hong Kong descubri¢ empleados que no ten¡an d¡as libres, viviendo en habitaciones con ventanas con rejas.
La Comisi¢n Industrial Cristiana de Hong Kong descubri¢ plantas clandestinas en Dongguan, Shenzhen y Guangzhou, dirigidas por hombres de negocios de Hong Kong y China, y con inversores de Taiwan. Dijo que descubri¢ que los trabajadores recib¡an bajos salarios, viv¡an en pobres alojamientos y trabajaban m s horas extras de las que permit¡an las normas locales. öDescubrimos que todas (las f bricas) violaban las leyes laborales chinas y el c¢digo Disney de conducta+, dijo Alice Kwan, una investigadora de la Comisi¢n Industrial Cristiana de Hong Kong.
En algunas factor¡as, m s de 400 trabajadores dorm¡an en literas triples, en habitaciones con ventanas enrejadas y tres o cuatro salidas, dijo Kwan. Las f bricas hac¡an juguetes, ropas, relojes y accesorios, con personajes como Mickey Mouse, para exportar a Estados Unidos, Canad y Europa. Como en el caso de Wal Mart, Disney tiene tambi’n un c¢digo de conducta que promete protecci¢n laboral y env¡a controladores a las factor¡as. Sin embargo, los trabajadores son obligados por los directivos a informar de que tienen menos horas de trabajo y mayores salarios, y muchos a menudo no conocen el c¢digo de conducta de Disney, dijo Kwan.
Trabajo infantil
Otro problema de las condiciones de trabajo en el tercer mundo es el uso del trabajo infantil. El informe öOut of the Shadows+, hecho poblico el 20 de noviembre por la organizaci¢n Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil, daba detallada informaci¢n sobre el nomero de ni_os trabajadores en cada pa¡s.
En el oltimo a_o, se han hecho progresos en este campo cuando el 17 de junio los estados miembros de la Organizaci¢n Internacional de Trabajo (OIT) votaron un nimemente la adopci¢n de la Convenci¢n 182 sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil.
Desde entonces, segon la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil, muchos gobiernos, organizaciones e individuos han respondido al ruego de dejar de usar a trabajadores menores. Los gobiernos han ratificado la Convenci¢n 182 en un tiempo r’cord.
La Convenci¢n de la OIT pide que todos los ni_os por debajo de 18 a_os sean protegidos de las peores formas de trabajo infantil. Esto incluye tambi’n acabar con el tr fico de ni_os y eliminar la prosituci¢n o pornograf¡a infantil, as¡ como el uso de ni_os para el tr fico de drogas.
Cuestiones ‘ticas
La Constituci¢n Gaudium et Spes (par. 67) afirma que la öremuneraci¢n por el trabajo deber¡a garantizar al hombre la oportunidad de proporcionar una vida digna a s¡ mismo y a su familia a nivel material, social, cultural y espiritual, correspondiente al papel y la productividad de cada uno, los factores econ¢micos adecuados a su empleo, y al bien comon+.
¨C¢mo podemos aplicar esto a los negocios que usan mano de obra barata? Muchos empresarios mantienen que el onico modo de hacer un producto beneficioso es yendo a los pa¡ses con bajos salarios. Por otra parte, se_alan que mientras pagan poco, comparado con los salarios de las naciones desarrolladas, para los est ndares locales sus trabajadores ganan m s que el nivel medio. Tambi’n, en respuesta a las cr¡ticas, muchas compa_¡as han formulado c¢digos de conducta para sus factor¡as que pretenden implementar mejores condiciones, incluso cuando estas no siempre sean respetadas como vimos en los casos de Wal Mart y Disney.
Pedir paridad con los est ndares de salarios y condiciones occidentales pondr¡a a muchas f bricas del tercer mundo fuera del negocio, conduciendo a una mayor pobreza. Sin embargo, algunas naciones no son capaces de insistir en los est ndares adecuados ya que est n presionadas por la necesidad de dar incentivos a la inversi¢n privada y de todos modos los gobiernos tienen poco poder de negociaci¢n con las corporaciones.
Partiendo de que muchas de las leyes de estos pa¡ses no son capaces de proteger adecuadamente a sus ciudadanos, podr¡a ser aprovecharse injustamente de la situaci¢n observar simplemente los requerimientos legales m¡nimos. M s bien el objetivo deber¡a ser proporcionar a los trabajadores un ambiente de trabajo seguro y sano, y salarios que proporcionen un nivel de vida decente. Los empleados podr¡an ser tratados de acuerdo a su digniddad humana como personas y no s¢lo como instrumentos de trabajo para ser explotados.
En la encp¡clica öLaborem Exercens+, Juan Pablo II comentaba que öun salario justo es el medio concreto de verificar la justicia del entero sistema socioecon¢mico y, en todo caso, de controlar que est funcionando justamente+. El Papa explicaba que un salario justo significa un nivel de remuneracion suficiente para un adecuado mantenimiento de la familia y para garantizar la seguridad de su futuro.
Salarios y condiciones variar n de unos lugares a otros segon las condiciones locales. Las compa_¡as son responsables de asegurar que la justicia y el respeto de la dignidad humana no sean pisoteados en la bosqueda del beneficio.
En la medida en que se implica al trabajo infantil, est claro que es dif¡cil reconciliarlo con una adecuada educaci¢n y que en muchos casos la salud de los j¢venes trabajadores puede resentirse. Sin embargo, como indicaba Clare Short, hay que tener cuidado de que las prohibiciones unilaterales no creen incluso problemas peores. La erradicaci¢n del trabajo infantil exigir de los pa¡ses occidentales y de los consumidores m s que convenciones internacionales. Un sistema internacional de comercio m s justo y la apertura de los mercados occidentales a las exportaciones provenientes de las naciones del tercer mundo, junto con ayuda para mejorar la educaci¢n son algunos de los pasos que se necesitan.
Luis Guti’rrez Sanju n
Presidente Asociacion de Consumidores PANIS
