Los llaman ilegales para, encima, echarle a esos pobrecillos la culpa de haber nacido en una zona que no es capaz de sostenerles. Pero, en realidad, son los mismos esclavos de los tiempos del Imperio Romano, explotados como animales por miles de empresarios que así abaratan los costes y engordan los beneficios. El Gobierno sabe que esa economía está podrida. Pero lo consiente torpemente pensando que así se evita problemas. Ya actuó de este modo con el PER de Andalucía y
Extremadura: en lugar de atajar la corrupción al llegar al poder en el 96, lo que hizo el PP pensando que así ganarían votos allí fue destinar más dinero aún a ese saco roto. Es indignante que jueguen con nuestros dineros.
Pero que jueguen con las vidas de esos seres humanos, cuyo trabajo necesitamos para salir adelante, es criminal. Y es intolerable que traten de taparlo deteniendo como cabeza de turco a uno de los miles de empresarios implicados.
Marcos Gutiérrez Sanjuán
