La Constitución «Bolivariana» que discute en estos momentos la Asamblea Constituyente venezolana y que Hugo Chávez pretende aplicar a la mayor brevedad, se va pareciendo más a una lista de normas que se ajusten a las necesidades del presidente, que a una verdadera Constitución para el pueblo. Diversos analistas políticos y jurídicos han calificado a la carta magna de «camisa de fuerza» para los gobiernos venideros, ya que los tecnicismos utilizados en su elaboración y la falta de mecanismos para poner en funcionamiento las leyes, hacen de la Constitución venezolana una ô cartaö inoperativa e incluso surrealista. Una de las medidas más insólitas de la Constitución de Chávez son las referidas a la «democracia participativa». El poder electoral, a través de los referendos y el poder ciudadano, manejado por un «consejo de notables», acompañarán como poderes de Estado al Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
De esta forma, por ejemplo, a través de un simple referéndum, la gente podrá relevar de sus cargos a Presidentes, ministros y administradores poblicos de todo nivel. El pueblo tambi’n podr pronunciarse acerca de decretos con fuerza de ley emitidos por el Presidente si lo pide al menos el 5 por ciento de los electores.
El Poder Ciudadano tiene como fin moralizar Venezuela, fomentar las virtudes c¡vicas y ‘ticas del pa¡s, conseguir que todos cumplan las leyes y que nadie robe ni despilfarre.
Precisamente, se har hincapi’ a este oltimo punto. Ninguna instituci¢n quedar fuera de las auditor¡as llevadas a cabo por un organismo con capacidad coercitiva: el Consejo Moral Republicano que presiden el Fiscal General del pa¡s, el Contralor General y el Defensor del Pueblo.
Ch vez manifest¢ ayer que est seguro que gobernar el pa¡s hasta el 2013, prometiendo que, al entregar el poder, dejar una «naci¢n sin corrupci¢n y sin pobreza».De momento ya se ha asegurado de ampliar el plazo de mandato en un a_o con derecho a reelecci¢n.
Aunque no ser¡a extra_o que al manejar a su antojo la Constituci¢n, los a_os de Ch vez pueden ser aon m s largos. Segon el pol¡tico opositor Alberto Franceschi, Ch vez «tiene todas las de la ley para aspirar a mandar 12 a_os y qui’n sabe si en el futuro pueda promover una reforma para seguir en el poder por muchos a_os m s. Tendremos que vivir con ese temor».
De esta forma, el Presidente venezolano, a diferencia de sus colegas de Argentina y Pero, Carlos Menem y Alberto Fujimori, -que respectivamente pelearon y pelear n contra los mecanismos constitucionales que impiden la reelecci¢n-, deja atada desde el principio la posibilidad de poder ser presidente por m s de diez a_os.
Sin embargo, la mayor¡a de los venezolanos parece aceptar esta medida de la Constituyente. Segon expres¢ a la agencia France Presse el soci¢logo de la fundaci¢n Venezuela Competitiva, Leonardo Vivas, «siendo la institucionalidad latinoamericana en general, y la venezolana, en particular, relativamente fr gil…es bueno saber en qu’ resulta un mandato que se pueda extender en el tiempo».
De acuerdo al analista del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS), Flavio Caruci «la tendencia en Am’rica Latina es hacia la reelecci¢n y se va a extender».
CH-VEZ SE BLINDA EN EL PODER A TRAV¿S DE LA NUEVA CONSTITUCIÓN
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