El pico de tensión se suscitó entre la diputada chaqueña Elisa Carrió – radical aliancista – y Bussi hijo. Este último les recordó a los legisladores que su padre había sido parlamentario nacional y gobernador no habiendo sido impugnado por entonces. La réplica de Carrió se basó en que con la reforma constitucional de 1994 se incorporaron a la misma tratados internacionales sobre derechos humanos, por lo tanto, son imprescriptibles los delitos de lesa humanidad. Los integrantes del bloque justicialista escucharon con atención los enconos de ambos legisladores. Humberto Roggero, titular de la bancada oficialista, con tono mesurado sostuvo que «no queremos venganza, queremos saber dónde están nuestros compañeros caídos», concluyendo que su grupo parlamentario acompañaría la posición de la Alianza para frenar la jura de Bussi como integrante del cuerpo. Desde la presidencia de la Cámara fue puesta a votación la moción expuesta por Bravo y superando los dos tercios requeridos el diploma de Antonio Bussi fue girado a la Comisi¢n de Poderes, Petici¢n y Reglamento del cuerpo para que en el plazo de 90 d¡as se expida sobre el tema. Si en ese lapso dicha Comisi¢n no da lugar a los requerimientos finalmente quien fue amo y se_or de Tucum n durante el r’gimen militar ocupar su banca. Hasta aqu¡ la cr¢nica de lo sucedido el pasado mi’rcoles. Cabe a esta altura de los hechos resaltar algunos puntos nodulares. En la Argentina con 16 a_os de gobiernos constitucionales aon se puede escuchar que algunos sectores de la sociedad sostienen que «con los militares est bamos mejor». Antonio Bussi en Tucum n; Aldo Rico intendente bonaerense de San Miguel y futuro Ministro de Seguridad del electo gobernador Carlos Ruckauf; Luis Abelardo Patti al frente del ejecutivo comunal de Escobar en la Provincia de Buenos Aires tienen un comon denominador. Formaron parte del engranaje de la oltima dictadura militar y est n acusados de violaciones a los derechos humanos.
Alberto Bastia
