Baltasar Garzón ha abandonado Colombia tras una visita de tres días, entre aplausos de los más y suspiros de alivio del gobierno colombiano, que ha visto en el juez a la ô china de su zapatoö. Pero este viaje no ha sido ni casual ni espontáneo.
Hace casi un año, en octubre pasado, las asociaciones de DD.HH se unieron para denunciar la violación de los Derechos Humanos en Colombia, a manos de los paramilitares. Estas organizaciones tomaron entonces contacto con ONG¦s americanas y europeas, con el fin de reclutar personalidades que visitaran Colombia y así dar transcendencia a la denuncia.
Organizaciones con sede en Bruselas y Londres intentaron entonces reclutar a Garzón, que por aquellos días había ejecutado la detención del dictador Pinochet en Gran Bretaña.
Los contactos se realizaron a través de la fundación de Intelectuales por los Pueblos Indígenas de Iberoamérica, ONG presidida por Garzón, y financiada por organizaciones españolas que ayudan a sus homólogas latinoamericanas.
En la delegaci¢n que ha visitado Colombia hay una representaci¢n tambi’n del Centro Robert Kennedy para los Derechos Humanos que preside Kerry Kennedy, la hija del senador norteamericano asesinado en 1968.
Garz¢n no lo ha tenido f cil. El poder judicial espa_ol deneg¢ al juez la autorizaci¢n para ir a Colombia en visita oficial, por lo que tuvo que solicitar la » licencia de estudios», por la que pudo llegar a Bogot . El efecto que las ONG¡s esperaban se produjo. Garz¢n se convirti¢ desde el principio en portavoz del grupo, gracias a su fama por detener al dictador Pinochet.
Garz¢n recorri¢ personalmente zonas rurales donde al menos 32 defensores de derechos humanos han sido asesinados y elabor¢ un dur¡simo informe, que ha terminado siendo el dolor de cabeza de Pastrana. El juez declar¢ que los 1500 millones de d¢lares que el primer mandatario colombiano espera como agua bendita, de las arcas de Washington, deben ir destinados directamente a la polic¡a y no al ej’rcito, con el fin de evitar que sean destinados a masacres de civiles.
Las iras de Pastrana por este informe se desencadenaron el viernes, cancelando la reuni¢n que ten¡a con el juez espa_ol, por » falta de tiempo». El primer mandatario colombiano ha respirado tranquilo tras la partida de Garz¢n. Lo que Pastrana ignora, al parecer, es que el juez es tenaz y ahora ya ha visitado Colombia.
EL PODER JUDICIAL ESPAÑOL DENEGÓ A GARZÓN LA AUTORIZACIÓN PARA VISITAR COLOMBIA OFICIALMENTE
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