Los términos «global» y «globalización» comenzaron a ser utilizados en las escuelas de negocios de las universidades de Harvard, Columbia, Stanford y otras de los Estados Unidos de América a principios de los a¦os 80. A partir de allí se impusieron mundialmente popularizadas por las publicaciones de esas universidades y por la prensa económica y financiera angloparlante.
El pensamiento liberal las adoptó rápidamente y se convirtieron en el centro de su discurso, especialmente por la preeminencia que a través de esos términos se le ha dado a la actividad de la empresa privada en relación a la actividad de los distintos gobiernos y por la idea de desregulación que implícitamente se le ha atribuído a esos términos.
Lo anterior explica en parte la desconfianza que la izquierda ha mostrado con respecto al término y al proceso que lleva consigo. Los economistas de esta posición prefieren utilizar la palabra «mundialización», ya que consideran que el término «globalización» está impregnado de elementos ideol¢gicos, y reservan dicho t’rmino para la transformaci¢n de las finanzas.
Existen abundantes definiciones acerca de la globalizaci¢n. Una mayor¡a de autores entienden la globalizaci¢n como simplemente la continuaci¢n de la tendencia de los oltimos cincuenta a_os hacia una mayor integraci¢n econ¢mica internacional. La diferencia es que actualmente los mercados son m s grandes, m s complejos y m s interrelacionados entre s¡ como nunca antes. Otros autores la precisan como una nueva fase de la internacionalizaci¢n de los mercados, que pone en dependencia rec¡proca a la firmas y a las naciones en grados absolutamente originales e inigualados en el pasado.
Desde este punto de vista, aunque la globalizaci¢n posee un cierto nomero de caracter¡sticas propias en relaci¢n al pasado, se la considera como una tercera fase del proceso de internacionalizaci¢n de los mercados, cuyas anteriores fases van, la primera, desde finales del siglo XIX hasta antes de la Segunda Guerra Mundial y la segunda, desde esa oltima guerra hasta mediados de los a_os 80. Hay que reconocer que estas definiciones insisten en el aspecto econ¢mico e internacional del proceso y dejan a un lado aspectos de orden cultural y de tecnolog¡a.
La dependencia de los pa¡ses entre s¡ no es algo nuevo. Guatemala, desde el aparecimiento de los cultivos de caf’, banano, azucar y otros ha sido altamente dependiente del comercio exterior.
Los movimientos libres de capital tampoco son algo nuevo en la historia, as¡ como tampoco lo es la existencia de las empresas transnacionales. A finales del siglo XIX exist¡a libre movimiento de capitales y el mercado internacional estaba practicamente dominado por la actividad de varias empresas internacionales de Inglaterra.
Lo nuevo est dado por el creciente proceso de liberalizaci¢n de las econom¡as en el cual est n muy involucrados tres actores internacionales de este proceso, a saber, la Organizaci¢n Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). As¡mismo, lo nuevo est dado por el gran tama_o de los movimientos del comercio y las finanzas y el restrictivo tama_o de las migraciones, la sofisticada tecnologfa de los movimientos de capital y de las comunicaciones, y la concentraci¢n de poder econ¢mico, si no pol¡tico, de las grandes corporaciones. Finalmente, por la presi¢n competitiva internacional para aumentar la productividad y reducir los costos.
A diferencia del antiguo GATT, que s¢lo ten¡a jurisdicci¢n sobre el sector industrial, la OMC tambi’n tiene jurisdicci¢n sobre dos nuevos sectores, el sector agr¡cola y el sector de servicios, (telecomunicaciones, bancos, etc), con lo cual el mbito de su supervisi¢n sobre libre intercambio se extiende en relaci¢n al pasado, lo que unido a los cambios en cuanto al poder de voto (las decisiones se toman por mayor¡a y ya no por unanimidad y, adem s, se ha suprimido el derecho a veto) debiera apresurar el proceso de liberalizaci¢n de la econom¡a mundial.
Por su parte, el FMI y el BM incluyen en todos sus programas ingredientes, recomendaciones y condicionalidad relacionados con la liberalizaci¢n de las econom¡as de los pa¡ses miembros con el objeto de establecer m s simples y transparentes sistemas regulatorios que garanticen a cada uno de los pa¡ses un ingreso equitativo a los mercados. Conjuntamente con lo anterior, el BM hace fuerte hincapi’ en los problemas de tipo social.
Actualmente, el comercio global asciende a US$ 6,000 miles de millones anuales. Entre 37,000 y 40,000 empresas transnacionales controlan el 80% del comercio mundial. Alrededor del 75% de ese comercio se realiza entre las empresas multinacionales y el 50% se comercia dentro de Estados Unidos, Jap¢n y la Uni¢n Europea, en donde se concentra el 15% de la poblaci¢n mundial y cuyas empresas producen el 75% del Producto Nacional Bruto mundial. Alrededor del 20% de esa producci¢n proviene del comercio internacional. De alguna manera lo anterior explica la formaci¢n de los tres bloques NAFTA, bloque asi tico y bloque europeo que constituyen la llamada tr¡ada.
El capital se mueve en unos montos y velocidades que hace s¢lo algunas d’cadas eran impensables. En 1996, por ejemplo, los flujos de capital privado a los pa¡ses en desarrollo y en transici¢n alcanzaron el monto record de US$ 235 miles de millones, cinco veces m s el nivel del flujo alcanzado en 1990. En 1992, el total de activos financieros ascend¡a a 35 millones de millones (35 trillones) y las transacciones de compra y venta de divisas fueron 50 veces superiores a los movimientos de bienes y servicios.
En los movimientos de personas o migraciones tambi’n existe una diferencia pero para abajo con lo que suced¡a hace 100 a_os, por el surgimiento de severas disposiciones regulatorias sobre esta materia. A finales del siglo pasado, por ejemplo, emigraron a Estados Unidos alrededor de un mill¢n de habitantes de Suecia. En la actualidad, ser¡a muy dif¡cil pensar en la posibilidad de que un mill¢n de habitantes de Guatemala emigrara a los Estados Unidos, tanto por razones de segregaci¢n ‘tnica y discriminaci¢n, como por razones culturales.
El avance de la tecnolog¡a de las comunicaciones actuales es una de las principales caracter¡sticas del actual proceso de globalizaci¢n. Dicha tecnolog¡a no s¢lamente permite comunicaciones m s r pidas, seguras y amplias geogr ficamente, sino tambi’n ha abaratado sensiblemente el precio de las mismas. Esto ha fortalecido enormemente la calidad y disponibilidad de informaci¢n por parte de la sociedad.
En adici¢n al avance tecnol¢gico, otro cambio importante que existe con el pasado es probablemente la creciente presi¢n de la industria para ser internacionalmente competitiva. Con el objeto de alcanzar este objetivo, los costos deben de reducirse y la productividad debe de aumentarse. Esto ha desembocado, por una parte, en un agresivo proceso de fusiones, venta-compra de empresas y formaci¢n de mega-centros de producci¢n y distribuci¢n con el objeto de mejorar el coeficiente de las econom¡as de escala, y por la otra, en la necesidad de establecer un nuevo estilo de relaciones laborales basado en un esquema de flexibilidad del mercado laboral.
En resumen, los nomeros impresionantemente grandes del comercio y de las finanzas, la liberalizaci¢n y desregulaci¢n de las econom¡as, la formaci¢n de grandes bloques regionales, la concentraci¢n del poder econ¢mico y financiero, y los nuevos estilos de producci¢n, comercializaci¢n, gesti¢n empresarial y laboral apoyados en avanzada tecnolog¡a son los elementos b sicos distintivos del actual proceso de globalizaci¢n, que obviamente crean una nueva visi¢n de nuestro mundo y exigen una pragm tica misi¢n por parte de los actores y entes responsables del acontecer econ¢mico, social y pol¡tico de los pa¡ses.
La forma de hacer pol¡tica econ¢mica est cambiando, si bien los principos b sicos de la misma aon siguen en pie. El modelo de equilibrio general aon se sigue utilizando para comprender la relaciones b sicas entre oferta y demanda a nivel macroecon¢mico. El consumo continua manej ndose como una variable dependiente del ingreso, la inversi¢n como una variable dependiente del costo del dinero y de la rentabilidad, el sector externo como una diferencia entre lo que se exporta e importa y la oferta como el resultado de la interacci¢n de las familias, las empresas y el gobierno. La situaci¢n financiera del gobierno se sigue tambi’n manejando en t’rminos de ingresos, gastos y d’ficit.
El cambio fundamental se est dando por un desplazamiento del balance empresa-gobierno a favor de la primera. Cada vez m s hay m s se_ales de la preeminencia de la empresa privada sobre los gobiernos, as¡ como cada vez m s hay m s se_ales de econom¡a de libre empresa que de econom¡a gubernamental. La actividad econ¢mica directa de los gobiernos es m s cuestionada y se tiende a concentrar la gerenciaci¢n poblica en reas como educaci¢n, salud y seguridad que apoyen la puesta en pr ctica y mantenimiento de un marco jur¡dico y social que favorezca la libre actuaci¢n de la empresa privada.
La liberalizaci¢n econ¢mica est concebida dentro del anterior marco jur¡dico y social y la misma no se refiere onicamente a objetivos espec¡ficos como la abolici¢n de impedimentos al libre comercio o a los movimientos de capital sino tambi’n a objetivos m s generales como los relacionados con la flexibilizaci¢n de la contrataci¢n laboral, la tenencia irrestricta de patrimonio y m s generales aon como la reducci¢n del tama_o del Estado y la venta o privatizaci¢n de sus activos productivos.
La nueva pol¡tica econ¢mica no s¢lo se ocupa de poner en pr ctica mecanismos orientados a propiciar el crecimiento de las econom¡as y a mantener la estabilidad financiera y de precios, sino tambi’n a adoptar las as¡ llamadas reformas de primera, segunda y tercera generaci¢n.
Las reformas de primera generaci¢n van encaminadas a fortalecer el ambiente macroecon¢mico de estabilidad y a propiciar un crecimiento de alta calidad. Entre estas reformas pueden mencionarse: a) la reforma financiera y monetaria; b) la reforma tributaria y; c) la reforma de precios.
Las reformas de segunda generaci¢n van en la direcci¢n de promover una mejor repartici¢n del crecimiento y de acelerar la velocidad del progreso social. Estas reformas comprenden entre otras: a) la reforma educativa, teniendo en cuenta que la educaci¢n es cada vez mas una variable econ¢mica; b) la reforma del sector salud y; c) el mejoramiento de la calidad del gasto poblico.
Las reformas de tercera generaci¢n est n orientadas a preparar y mejorar el ambiente nacional para la inversi¢n productiva de largo plazo. Estas incluyen entre otras: a) la liberalizaci¢n del sistema econ¢mico y social; b) el establecimiento de un sistema regulatorio simple y transparente; c) la privatizaci¢n o venta de los activos productivos del Estado y; d) la reforma del mercado laboral. Todas las reformas anteriores suponen la existencia de un marco jur¡dico que asegure el imperio de la ley a trav’s de sistemas judiciales independientes y un programa de reforma del Estado.
Por otra parte, la nueva pol¡tica econ¢mica le confiere a la empresa privada una amplia gama de atribuciones y responsabilidades en el campo de la producci¢n de bienes y servicios, de tal suerte que, en cierto sentido, de lo que haga y del Txito que obtenga la empresa privada dependen en parte las posibilidades de crecimiento de la economfa mundial.
