La violencia política y social, así como la represión selectiva, es el pan de todos los días en el empobrecido estado de Guerrero, al sur de México. Así lo señaló Mathew Carlin de Global Exchange, una organización humanitaria estadounidense, que hizo observaciones en este estado durante seis meses.
La estrategia contrainsurgente en Guerrero contra los partidos de oposición y organismos sociales es evidente. Esta ilegal lucha es piloteada por el gobierno estatal, con la colaboración de la Policía Federal Preventiva y el Ejército Mexicano.
La represión se ha hecho más evidente desde que el 3 de octubre pasado la oposición ganó las elecciones municipales del estado. Esta situación parece repetirse en el estado de Oaxaca. Guerrero, Chiapas y Oaxaca son de los estados más pobres de México, con un alto índice de desnutrición infantil y analfabetismo. Como rechazo a esta realidad aparecieron movimientos insurgentes como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Ejército Popular Revolucionario y el Ej’rcito Revolucionario del Pueblo Insurgente. (Mx/QR/Oi-Rb-Au/Vi-Dh/mc)
GLOBAL EXCHANGE DENUNCIA LA SITUACIÓN DE CHIAPAS
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