El balance de la primera semana del gobierno argentino no ha sido nada halag³eño. El Presupuesto 2000 juntamente con el paquete de medidas impositivas, popularmente conocido como impuestazo, recibió la aprobación de Diputados aguardándose para la próxima semana el debate de los Senadores. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) se mantendrá en el 21% descartando lo que durante la campaña electoral habían sostenido integrantes de la actual administración que dicho gravamen se reduciría en un 50 por ciento. El IVA se extenderá a los planes de medicina prepaga y de los servicios de transporte automotor de pasajeros de media y larga distancia con una tasa del 10,5%.
Las bebidas colas, los cigarrillos y las aguas minerales se verán gravadas en un 8 por ciento mientras que el uso de la telefonía celular tendrá una suba fiscal del 4%. Quienes perciban un salario de 2000 pesos deberán pagar una cuota mensual de 31 pesos. Antes de la reforma lo debían hacer los asalariados con una remuneración de 2300 pesos. La media sanci¢n del Presupuesto y de las cuestiones impositivas reviste, al menos, dos visiones. Una de ellas vinculada a la visita que el pr¢ximo 6 de enero realizar n los t’cnicos del FMI con la intenci¢n de revisar las cuentas fiscales que Argentina deber cumplir en el 2000 asociada con la marcha de la macroeconom¡a.
En tanto que la segunda afectar directamente los bolsillos de los consumidores como consecuencia de las medidas en cuesti¢n. Los precios al consumidor de algunos productos trepar n hasta el 35% debido al alza de las al¡cuotas. Dos ejemplos: el valor actual de una lata de bebida cola es de 1 peso – ser de 1,04 con el nuevo impuesto -, el precio de un atado de 20 cigarrillos que hoy cuesta 1,50 llegar a ser de 2 pesos. Paralelamente el gobierno consigui¢ de las dos operadoras telef¢nicas – Telef¢nica y Telecom – una rebaja del 5,5% para los servicios domiciliarios y del 20% para las prestaciones en comercios e industrias, que segon las entidades defensoras de los consumidores es insuficiente.
Durante la campa_a electoral los integrantes del actual Ejecutivo nacional repet¡an constantemente que el costo del ajuste fiscal no repercutir¡a en la econom¡a de la alica¡da clase media argentina. Afirmaban que habr¡a reactivaci¢n industrial generando m s puestos de trabajo. Creyendo las promesas pol¡ticas ese sector social se volc¢ en su inmensa mayor¡a por los candidatos de la Alianza. Esas expectativas ya tuvieron un sabor amargo con las nuevas pautas econ¢micas. Los aumentos en los precios derivar n en una merma en el consumo conllevando una ca¡da en las ventas lo que traer aparejada una mayor desocupaci¢n.
La ilusi¢n que anidaba en los sectores medios argentinos acerca de que el mayor peso del ajuste impositivo recayera en la clase m s privilegiada se desvaneci¢ tras el anuncio de las medidas. Nuevamente la pesada carga se apoya en el segmento m s din mico de la sociedad.
Alberto Bastia Corresponsal en Argentina
