El pasado lunes, una marcha de campesinos obligó a suspender un juicio contra tres paramilitares, acusados de participar en masacres de cientos de personas en la década pasada. Esa marcha habría sido dirigida por militares vestidos de civil.
Unas 300 personas llegaron al tribunal de Salamá, unos 160 kilómetros al norte de la capital, y exigían la liberación de los tres paramilitares, que con seguridad iban a ser condenados a muerte.
Ante esta situación, el juez Otto Mayén ordenó el traslado de los presos a la cárcel de la ciudad de Cobán, 213 kilómetros al norte de la capital. Otto Mayén dijo que fue evidente que los campesinos fueron manipulados por los militares.
Los tres ex patrulleros habían sido encontrados responsables de las llamadas masacres de «Agua Fría» y «Río Negro», en los fronterizos departamentos de El Quiché y Baja Verapaz, respectivamente.
No se sabe cuándo se reiniciará el juicio, pero los familiares de las víctimas esperan con ansias que este se d’. Los sobrevivientes de las masacres aseguran que los paramilitares y los soldados violaron y ahorcaron a las mujeres, tirotearon y decapitaron a los hombres, y a los reci’n nacidos los mataron estrell ndolos contra las piedras. (Hn/LN/Au-Mt/Vi-Dh/mc)
LAS «RASTRERAS» FORMAS DE MANIPULAR UTILIZADAS POR LOS MILITARES GUATEMALTECOS
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