Los jóvenes argentinos de entre 16 y 17 años de edad se resisten a votar. A menos de dos meses de vencer el plazo para apuntarse en las listas, únicamente se han inscrito 174 de 50 mil jóvenes que viven en la ciudad. El plazo para que los adolescentes se anoten vence el 27 de agosto próximo.
Los adolescentes pueden participar en las elecciones municipales, tras la reforma de la Carta Orgánica Municipal que entró en vigencia hace dos meses. A partir de la aprobación de la reforma, la frase: ôche pibe, vení, votáö se ha hecho común entre los políticos que llaman a los jóvenes a anotarse.
Pero los más jóvenes miran las urnas con escaso interés «no queremos ser usados por los políticos para sumar votos» advierten escépticos y como indica German Negro, periodista de un matutino cordobés, «justifican su postura hacia el desempleo e inseguridad que vive el país».
Según el sociólogo Pedro Almeida, en lugar de obligar a votar a los jóvenes hubiera valido la pena «desarrollar acciones concretas de acercamiento y participación de los adolescentes, en decisiones que directamente les afectan, y no cargarlos de una responsabilidad pública que no tienen por qué sobrellevar».
Precisamente a 16 años de nacida la democracia, los de 16, los que solo vivieron en gobiernos elegidos por el pueblo, desconfían de los políticos y sus dirigentes. Hoy, demuestran una actitud muy distante y distinta a la de León Gieco y Raúl Porchetto, cuando en el 83 con el renacer de la democracia, salieron a cantar: «che pibe, vení, votá» (Ar/Qr/Ppg-Pno/Pp/ap)
LOS JóVENES ARGENTINOS NO QUIEREN VOTAR
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