Cuando los venezolanos aprobaron el 15 de diciembre la Constitución Bolivariana, todos sabían que comenzaba una nueva era en la que Hugo Chávez y su «revolución» serían los protagonistas principales, así lo afirma La Tercera. Hoy, casi dos semanas después del referendo constitucional y de la catástrofe desencadenada por las torrenciales lluvias -producto de la cuales habrían muerto unas 30 mil personas-, está claro que la popularidad del Presidente está por los aires y que la transformación total de Venezuela ya está en marcha.
En cuanto se conocieron las dimensiones de la tragedia, el ex militar golpista apareció en público vestido de camuflaje y con su tradicional boina roja, signo inequívoco de que se ponía al mando de todas las operaciones de rescate. Sin embargo, la estrategia de salvamento se convirtió rápidamente en una remodelación social a gran escala, con proyectos para construir nuevos pueblos y reubicar a gran parte de los más de 150 mil afectados.
Y es que estos días Hugo Ch vez est en todas partes. Sus marcadas ojeras denotan que apenas est durmiendo, presunci¢n f cilmente comprobable si se echa un vistazo a su apretada agenda, que incluye constantes viajes a las zonas afectadas. All¡ baila con los refugiados, abraza a las ancianas, besa a los ni_os, acoge a los hu’rfanos en su residencia oficial de Caracas y canta con los voluntarios.
Pero la magnitud del desastre no le hizo olvidar su promesa de cambiar radicalmente las estructuras sociales, econ¢micas y pol¡ticas del pa¡s. As¡, el 23 de diciembre -dos d¡as despu’s de la entrada en vigor de la nueva Carta Magna-, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) disolvi¢ al Congreso y dispuso un r’gimen de transici¢n formado por una comisi¢n de 21 integrantes, once de la Asamblea Constituyente y 10 en representaci¢n de la sociedad civil.
Tambi’n fue disuelta la Corte Suprema de Justicia, que fue sustituida de inmediato por el Tribunal Superior de Justicia, y los parlamentos regionales, que ser n reformados por la nueva Constituci¢n. La ANC coloc¢ tambi’n a hombres de Ch vez al frente de la Fiscal¡a y la Contralor¡a General, lo que signific¢ que el mandatario tendr carta blanca para gobernar por decreto hasta las futuras elecciones, inicialmente previstas para el 15 de marzo.
Este signo de que la revoluci¢n chavista sigue adelante contra viento y marea realz¢ el ‘xito que tuvo igualmente en su intento de mejorar la imagen del Ej’rcito. En efecto, miles de soldados trabajan d¡a y noche en el estado de Vargas -el m s afectado por las lluvias- y los cuarteles se han convertido en refugio para los miles de desamparados.
La clase media ha dejado atr s los temores que albergaba sobre el papel que jugar¡a el Ej’rcito al servicio de un hombre al que consideraban un dictador disfrazado y ya no ven en el ex comandante de paracaidistas al enemigo a batir. Proyectos como el plan Bol¡var 2000, en el que m s de 80 mil soldados est n edificando casas y escuelas y reconstruyendo las v¡as de comunicaci¢n arrasadas por las aguas, son dos buenos ejemplos de que Ch vez ha logrado introducir con ‘xito al personal castrense en el mundo civil.
El liderazgo de Ch vez no est siendo discutido ni siquiera por la combativa oposici¢n, que acepta que criticar hoy al Presidente es casi sin¢nimo de ser un traidor de la naci¢n. Los venezolanos, al menos, lo tienen claro: «¨Qu’ otro Presidente hubiera hecho eso? Ch vez realmente quiere a su pueblo», afirm¢ la veintea_era Amarilys M’ndez. «Est cumpliendo su palabra y ayudando a su pueblo», sostuvo Edward G¢mez, de 37 a_os.
Otra de las grandes promesas chavistas que podr¡a tomar cuerpo antes de lo previsto es la de la colonizaci¢n de las zonas despobladas del interior del pa¡s, especialmente en el selv tico sur y en el centro. El objetivo es establecer nuevos focos poblacionales para actividades agr¡colas e industriales fuera de la densamente poblada zona costera, la m s afectada por las inundaciones.
NI LA OPOSICIÓN SE ATREVE A CRITICAR A CH-VEZ
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