Golpeados por la pobreza y una aguda recesión, los peruanos se aprestan a recibir la tradicional fiesta de Navidad y el advenimiento de un nuevo milenio. Las principales calles de las ciudades en todo el Perú se visten de guirnaldas, primorosos decorados navideños y luces multicolores. Mientras tanto, la gente recorre las tiendas que ofrecen toda suerte de ofertas en juguetes sofisticados, artefactos con tecnología de punta, calzado y vestido de ultima moda.
Hay de todo en galerías y tiendas. Pero son muy pocos los peruanos que pueden darse el lujo de comprar en esta Navidad. Las ventas cayeron de manera significativa como consecuencia de la grave recesión. En un país con altos índices de pobreza extrema, no hay lugar para festejar con todo aquello que un peruano puede anhelar en esta fecha. La pobreza extrema alcanzan a 15 o 20 de cada cien peruanos. El subempleo se da en 40 de cada cien ciudadanos, y la desocupación afecta a uno de cada 10 peruanos.
Sin embargo, aún queda en los peruanos el entusiasmo de compartir unos momentos de uni¢n y alegr¡a con la familia. M s aon, cuando esta fecha nos recuerda a Dios que se acerca a la humanidad envi ndonos a su propio hijo «Jesos». As¡ la Navidad, entre la pobreza y el entusiasmo, los peruanos mantienen la fe.la fe en que el nuevo milenio traiga nuevas luces para que el Pero y su pueblo, alcancen el desarrollo y la paz con justicia social, que todos anhelan. (Pe/QR/Pno/Cu-Pe/pt).
PER+: RECESIÓN Y LUJO EN LOS ESCAPARATES
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