El fotógrafo había querido retratar a uno de los hombres de negocios más poderosos y cuya figura era desconocida para la inmensa mayoría de los argentinos. Su rostro era un enigma. Alfredo Yabrán era ese hombre. Empresario vinculado a la actividad del correo privado fue denunciado años atrás por Cavallo, ex Ministro de Economía de Menem, por actividades mafiosas en el país. En esa ocasión sostuvo en la Cámara de Diputados que mediante prácticas nada transparentes había montado un imperio postal.
Yabrán en declaraciones periodísticas manifestó que sacarle una foto era como pegarle un tiro
. Perseverante, Cabezas lo descubrió en uno de los exclusivos balnearios de Pinamar y consiguió su tan ansiado objetivo: pudo fotografiarlo.
Michi y el reportero gráfico concurrieron el 24 de enero de 1997 a la fiesta de cumpleaños del empresario postal Oscar Andreani. El primero se había retirado del festejo en tanto su compañero de trabajo segu¡a disfrutando del gape. Ya era la madrugada del 25 de enero. Al salir de la vivienda del hombre de negocios es secuestrado. Su cad ver incinerado y con dos tiros en la nuca fue hallado en el interior del auto que la revista les hab¡a alquilado para su trabajo. La noticia conmocion¢ a toda la sociedad. El entonces gobernador Duhalde ofreci¢ 100.000 pesos de recompensa a quien aportara datos sobre el hecho. Paralelamente la Polic¡a de la Provincia de Buenos Aires comenz¢ las investigaciones para esclarecer el crimen. En un principio fueron inculpados los integrantes de una banda de delincuentes conocida como «Los Pepitos». El descubrimiento del arma utilizada en el asesinato, segon las pericias policiales, hac¡a presuponer que se estaba cerca de esclarecer el hecho. Una vez descartada esta instancia la sospecha de la implicancia del empresario Yabr n en el hecho comenz¢ a tomar m s fuerza. Gregorio R¡os, ex jefe de la custodia del hombre de negocios, fue citado a declarar acusado de ser el instigador del crimen. All¡ comenz¢ a hilvanarse un perverso entretejido. Uno tras otro los nombres de integrantes de la Polic¡a bonaerense de Pinamar se fueron anudando en un rosario de terror. Yabr n, que hab¡a sido citado a declarar en ocasi¢n de la instrucci¢n de la causa, fue convocado el 10 de octubre de 1997 a prestar testimonio – ya como imputado – incurriendo en contradicciones con lo manifestado en la primera oportunidad.
El mes de mayo del a_o siguiente marcar¡a a fuego al poderoso empresario. El d¡a 13 fue citado a declarar en una causa por falso testimonio pero no concurri¢ al juzgado. Dos d¡as despu’s la ex mujer de uno los polic¡as manifest¢ que el hombre del correo privado estaba detr s del crimen. Se dict¢ la orden de captura. En una de sus propiedades de campo en la provincia de Entre R¡os y cercado por una comisi¢n policial puso fin a su vida. Una p gina en la historia se hab¡a cerrado.
En el juzgado de Dolores el martes 14 de diciembre de 1999 otra p gina se estaba abriendo. Diez son los imputados por el homicidio de Jos’ Luis Cabezas. Gustavo Prellezo, ex polic¡a, est procesado como presunto autor material del hecho. Gregorio R¡os, ex jefe de guardaespaldas de Yabr n, es el acusado como instigador. Sobre Sergio Cammaratta, ex uniformado, recae el cargo de haber dado «apoyo log¡stico». An¡bal Luna, tambi’n un ex polic¡a, habr¡a realizado la «inteligencia» en los d¡as previos al asesinato. Gustavo Gonz lez fue quien manifest¢ que Prellezo efectu¢ los disparos. Para todos ellos el fiscal solicit¢ la pena de reclusi¢n perpetua.
Horacio Braga fue acusado por Prellezo de haber sido el autor de las deflagraciones. Jos’ Luis Auge habr¡a sido el contacto entre Prellezo y el resto de los acusados. H’ctor Retana habr¡a permanecido en el interior del auto mientras era ultimado el reportero gr fico. Prisi¢n perpetua fue lo pedido por la Fiscal¡a para ellos.
Quien habr¡a aportado datos sobre la v¡ctima es Silvia Belawsky, ex polic¡a y ex c¢nyuge de Prellezo. Por oltimo Carlos Redruello fue quien acus¢ a los integrantes de «Los «Pepitos». 18 a_os de prisi¢n fue lo requerido para ambos.
Luego de la lectura acusatoria de los hechos acaecidos el 25 de enero de 1997, segon la reconstrucci¢n policial efectuada en su oportunidad, el doctor Jorge Sandro – abogado de R¡os – solicit¢ «la nulidad parcial de la deficiente acusaci¢n», lo que lo llev¢ a pedir la «absoluci¢n del imputado«. La fiscal¡a y los abogados de la querella la descartaron. Los miembros del tribunal; los jueces Raol Begu’, Susana Darling Yaltone y Jorge Dupuy; rechazaron por unanimidad el argumento del patrocinante de R¡os.
En ocasi¢n de prestar testimonio en la instrucci¢n de la causa los imputados sostuvieron que recibieron ¢rdenes de asustar al fot¢grafo. Una cosa es cierta: Cabezas ni fue asustado ni tampoco sufri¢ un accidente, fue asesinado.
Una tarea marat¢nica le espera al tribunal. Desfilar n a partir del pr¢ximo lunes 20 un total de 593 testigos estim ndose que el 13 de enero pr¢ximo concluyan las declaraciones. Posteriormente sobrevendr n los alegatos y finalmente la sentencia que se estima se dictar¡a antes del 25 de enero del 2000.
Para que cuando se cumplan tres a_os del crimen la Uni¢n de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) y la Asociaci¢n de Reporteros Gr ficos de la Repoblica Argentina (ARGRA) – de la cual formaba parte el reportero gr fico – puedan decir tal como lo viene sucediendo todos los 25 de cada mes: NO SE OLVIDEN DE CABEZAS.
POR CABEZAS EN DOLORES
193
anterior
