Los diarios «La República» de Montevideo y «Página 12» de Buenos Aires, publicaron una carta abierta del popular Fito Páez, en la que el cantante argentino insta al Presidente Julio Sanguinetti a que cumpla su promesa de esclarecer el destino de la nuera del poeta Juan Gelman y su bebé, desaparecidos ambos en Montevideo en 1976.
La carta se suma a similares pedidos de parte de los Premios Nobel José Saramago, Darío Fo y Adolfo Pérez Esquivel, del historiador Erich Hosbawn, de los músicos Chico Buarque (brasileño) y Daniel Viglietti (uruguayo).
El pedido de Fito Páez también se suma a las peticiones de los escritores uruguayos Eduardo Galeano y Mario Benedetti, de los periodistas argentinos Jorge Lanatta, Horacio Verbisky, Magdalena Ruiz Guiñazú y Mariano Grondona, de la organización Madres de Plaza de Mayo, de Amnistía Internacional, y cientos de personas más.
Causando verg³enza ajena, el Presidente Sanguinetti sigue manteniendo un profundo silencio, pese a que a principios de a_o prometi¢ a Gelman por intermedio de su secretario, El¡as Bluth, ocuparse personalmente de esclarecer el asunto.
Es tambi’n sumamente llamativo que los «periodistas estrella» de los «mass media» uruguayos, no s¢lo no apoyan expl¡citamente el pedido de Gelman como s¡ lo han hecho sus colegas argentinos, sino que ni siquiera se animan a preguntar al Presidente Sanguinetti al respecto.
He aqu¡ el texto de la carta de Fito P ez:
«Presidente Sanguinetti:
H game el favor, por el amor de Dios, devuelva la luz en la casa de Juan. Dicen que usted puede, que se lo prometi¢. La casa de Juan es grande, con jardines, laberintos y sin paredes, pero mire. es tan grande la casa, que yo vivo ah¡ hace no me acuerdo cu nto tiempo y a ‘l no lo conozco. Pero si vuelve la luz, que usted prometi¢, va a alumbrar tupido y nos va a alumbrar a todos. No vaya a ser cosa que sea usted de esos que se meten todas esas palabras en la boca y despu’s se las pase por el culo, con el perd¢n del Presidente, porque lo que se pasan por el culo son a los muertos, sabe, y a los vivos, y a los ni_os, y a los viejos, y al pasado y al futuro y la casa de Juan necesita luz, de la de ver, de la otra tiene, mucha y hace mucho.
Ahora estoy jugando con mi hijo que es chiquito, reci’n cinco meses, pobrecito y es tan bonito y lo quiero tanto y todav¡a falta ir a la plaza, al cine, a visitar a la abuela, a la escuela, los cumples. Tanta cosa que +sabe qu’ es lo que me imagino? que si un d¡a alguien le hace algo, si le pegan digo o me lo matan, soy capaz de volverme loco, sabe, porque yo soy medio revirado, si no pregunte ac en la casa, cuando se meten con los m¡os me vengo loco y me tienen que agarrar entre cinco o seis por lo menos. Presidente, d’jese de joder, que esto no es joda. Sea usted el primero y rompa el pacto de silencio, si no le van a hacer nada. Qu’ le van a hacer, lo van a retar, si aparte ya se va. Sea noble Presidente, como los vinos, a_eje bien, aparte usted lo prometi¢.
No va a querer quedar como un cretino, porque aparte no sabe c¢mo lo quieren a Juan por ac . Lo quieren porque le cuesta mentir pobrecito, y por la c¢lera del buey y porque dicen que es tan buen tipo que se traga la pena. S¡, que no como hace veinte a_os casi, o m s, que se come la pena, se alimenta de pena +me entiende? Del hijo, sabe, y de la mujer, su nuerita. Al pibe lo mataron de un balazo en la cabeza y a ella la llevaron a sus pagos, Presidente, embarazada y los milicos le afanaron al hijito y despu’s la balearon. El chiquito es el nieto de Juan y hace m s de veinte a_os que lo busca, pobre hombre. Presidente h game el favor y mande a poner luz en la casa de Juan, que es grande, con jardines y laberintos y sin paredes y nos va a alumbrar a todos y despu’s vuelva a su casa, mire a su hijo y agrad’zcale a Dios, ese espejo enrarecido de los hombres, la posibilidad que le di¢ de poder dormirse esa noche con la conciencia tranquila.
Fito P ez
Buenos Aires, 1¡ de noviembre de 1999″
¨De qu’ tenor ser n los compromisos previamente asumidos por el Presidente Sanguinetti para que le impidan dar respuesta al pedido de Juan Gelman? Al parecer son tan, pero tan poderosos, que est dispuesto a pasar a la Historia «como un cretino», al decir de Fito P ez. +O ser que -como algunos sospechan- ‘l tuvo arte y parte en todo lo sucedido en aquellos a_os oscuros? Si no es as¡: ¨C¢mo se explica entonces este silencio tan lindante con la complicidad? (Uy/QR/Pf/Dh/pt).
