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Jesús Ayuso, un madrileño propietario de la famosa librería Fuentetaja, se encontró casualmente en 1963 con el director del Instituto Cubano del Libro. Desde entonces, Ayuso envía con regularidad libros a la isla sin ánimo de lucro, con la ayuda anónima de algunas editoriales.
El envío de fondos bibliográficos es sólo una de las facetas de Ayuso, pues ahora quiere también crear la casa de Cuba en España.
Entre los clientes de Ayuso se encuentra el comandante Fidel Castro, quien en 1967 le llamó para solicitarle un libro de cocina griega escrito en griego.
