Cuatro horas debieron esperar los reporteros de la prensa boliviana e internacional para escuchar el saludo de Madelaine Albrigth, la mujer más poderosa de los Estados Unidos de América.
En una conferencia de prensa cuyo tema dominante fue la reiteración del regocijo estadounidense por los éxitos del programa de erradicación de plantaciones de coca, sintetizado en afirmaciones como «nuestro dinero está bien invertido» y «el apoyo a estos programas responde a los intereses nacionales de mi país», la Secretaria de Estado prácticamente descartó las posibilidades de liberar el mercado americano para la industria textil boliviana.
Sobre ese tema, Albright dijo, «es un problema complicado, las sesiones del congreso americano serán muy cortas, seguiremos trabajando, pero será muy difícil». Así se refirió mientras aludía a la coyuntura electoral de su país. La posibilidad de liberar de aranceles a los textiles bolivianos surgió en los últimos meses como una propuesta del gobierno en alivio a la recesi¢n econ¢mica en Bolivia.
Apoyo a la lucha contra la coca si, liberaci¢n de aranceles para textiles no, fue el mensaje de despedida de la representante del gobierno dem¢crata que, cual experta auditora, resalt¢ los 400 millones perdonados por su gobierno en el programa de alivio de la deuda, los 110 millones adicionales como fondos suplementarios en la lucha antinarc¢ticos y la posibilidad de seguir apoyando el nuevo programa de alivio.
El Canciller boliviano intervino brevemente para reconocer las consecuencias del programa anticocalero en la econom¡a boliviana y la participaci¢n americana. «Es posible que sea suficiente, pero es importante» expres¢ el Ministro Murillo que antes de forma tangencial plante¢ la responsabilidad compartida en el tema de las drogas.
En resumen la ansiada desnarcotizaci¢n de las relaciones Bolivia – USA no pasa de ser, por ahora, s¢lo un justo anhelo. (Bo-Eu/QR/Au-Pf/Ri-Dh/pt).
Jos’ Pinto
