El lunes pasado la Confederación Sindical unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) comenzó el bloqueo de caminos y carreteras del país en protesta ante la indiferencia gubernamental de responder a un pliego de demandas y al cumplimiento de un convenio firmado hace dos años tras una marcha campesina hasta la sede de gobierno.
El bloqueo de caminos es muy fuerte en seis de los nueve departamentos del país, principalmente en la zona occidental (aymara-quechua) y se radicalizarÀ desde este lunes 10 de abril con la suspensión del ingreso de productos agrícolas a las ciudades. La CSUTCB demanda la modificación de las leyes Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) – que promulgada en el gobierno anterior del liberal Gonzalo Sánchez de Lozada consolida el proceso de concentración de la tierra en pocas manos de empresarios y terratenientes y despoja de tierra a las comunidades rurales- y de la ley de Saneamiento Básico y Alcantarillado que es la antesala para la privatizaci¢n del uso del agua por parte de las comunidades campesinas.
Tambi’n se pide que el gobierno cambie la pol¡tica de erradicaci¢n de los cultivos de coca que se ha convertido en un pretexto de intervenci¢n militar norteamericana en Bolivia y que, adem s de masacrar a campesinos, ha sido incapaz de meter a la c rcel a los grandes narcotraficantes.
Paralelamente a este conflicto, en Cochabamba, que tambi’n lucha por lo anterior, hay un conflicto regional por la oposici¢n del pueblo a que el gobierno adjudique a una empresa extranjera, de capitales italianos e ingleses, la construcci¢n de una represa ya que la misma pretende elevar las tarifas de agua dos a_os antes de que suministre agua a la poblaci¢n. Es decir, la empresa busca construir la represa sin invertir un solo centavo y con la plata de los usuarios.
En la ciudad de Cochabamba las movilizaciones, bloqueos y barricadas empezaron el martes, con la participaci¢n de miles de personas. Los mayores protagonistas hasta ahora son los campesinos, casi todos de la Asamblea por la Soberan¡a de los Pueblos.
Esta combinaci¢n de problemas determin¢ un escenario de convulsi¢n social que el gobierno prefiri¢ resolverlo por la v¡a de un estado de sitio antes que por encontrar soluciones.
El saldo oficial de los enfrentamientos es de dos muertos (un campesino y un estudiante), mas de medio centenar de confinados a una regi¢n inh¢spita de la amazon¡a, mas de 50 heridos, muchos de ellos en estado de gravedad.
Por si fuera poco, al gobierno se le complicaron las cosas porque hay un amotinamiento policial, liderizados por una sargento, reclamando un aumento de salarios y el respeto de los derechos humanos en la Polic¡a. Se piensa que en la noche de este s bado el ej’rcito tome por asalto el lugar donde hay m s de 300 polic¡as concentrados.
En la tarde de este s bado la poblaci¢n se ha dado cita en la puerta del cuartel de los polic¡as rebeldes, a pocos metros del palacio de Gobierno, para expresar la solidaridad con los huelguistas y pedir una lucha conjunta contra el banzerismo.
Este hecho ha determinado que Banzer, como adem s es su tendencia, recurra a las fuerzas armadas para reprimir al pueblo. Las perspectivas son complicadas para ambos bandos. La represi¢n del gobierno no ha logrado desbaratar el clima de agitaci¢n social, por el contrario la gente ha reaccionado con m s bronca, y si todo sale conforme lo planificado por la CSUTCB, la radicalizaci¢n del bloqueo de caminos desde el lunes pondro las cosas realmente dif¡ciles para el gobierno.
Sin embargo, la crisis de la Central Obrera Boliviana (COB), la onica central de este pa¡s, hoy controlada por el oficialismo, sumada a la dispersi¢n de la izquierda, constituye un vac¡o para pasar a caminar con mayor fuerza y esp¡ritu de ofensiva.
A pesar de ello, en la tarde de hoy hemos lanzado, junto al Partido Comunista de Bolivia (PCB) y otros grupos de izquierda, la l¡nea de continuar desarrollando todas las formas posibles de Rebeli¢n Popular. Despu’s de 10 a_os estamos en un ascenso de masas s¡lo comparable con la revoluci¢n del 52 y la experiencia de la Asamblea Popular de 1970, poco antes del golpe de Banzer. Pero, tambi’n como nunca, la crisis de direcci¢n es evidente.
