León explicó que la gente sigue respaldando al Presidente por la «esperanza de cambio», a pesar de no percibir como satisfactoria su gestión de gobierno, mientras que quienes lo adversan, basa su rechazo «justamente en la evaluación negativa de dicha gestión».
El especialista recuerda que en 1998 el apoyo a Chávez era evidentemente emocional y señala que ahora existen diferencias importantes. «En el pasado la conexión más fuerte de Chávez con las masas no era la esperanza de lo que podría lograr en el futuro, sino el rechazo a la situación que vivían en ese momento y a los culpables de la misma. Veían a Chávez como una especie de zorro vengador que castigaría a los culpables».
León indicó que «esa emoción del pasado era mucho más sólida que la actual. Chávez no tenía puntos flacos, mientras que en la actualidad el grupo que lo apoya manifiesta abiertamente que el Presidente ha hecho poco o nada por satisfacer sus aspiraciones principales».
Indicó que de allí que pueda afirmarse que el anclaje de su apoyo es d’bil, especialmente en una sociedad que presenta una cultura pol¡tica utilitaria, donde las lealtades de marcas (en los productos y en los l¡deres) est n reducidas a un nivel muy vol til. Pero, +de cu nto tiempo dispone Ch vez para cumplir sus promesas?.
Encuestas en mano, Le¢n se_al¢ que la mayor¡a de los chavistas dicen que le dar¡an entre dos y tres a_os para cumplir con sus promesa., pero indic¢ que la realidad es que este no es un mensaje positivo si se tiene en cuenta que esas mismas masas le dieron 40 a_os al ‘puntofijismo’ Explic¢ que cuando se explor¢ el hecho de que ahora los venezolanos son m s impacientes, las respuestas fueron claras: «antes, la plata alcanzaba para ir al mercado y sobraba para otras cosas, pero ahora, no alcanza ni para comer».
Le¢n afirm¢ que «en la medida en que ese pueblo de lealtad fr gil perciba que sus problemas concretos no se resuelven, y que las amenazas de Ch vez contra los ricos y otras jerarqu¡as, lejos de crear fuentes de empleo y otras soluciones, logran ahondar la pobreza, la brecha entre aspiraciones y satisfacciones crecer y atentar contra el fundamento emocional del apoyo de Ch vez y su liderazgo carism tico».
Para el analista, ese liderazgo eminentemente emocional, que probablemente le permita ganar las elecciones, est en franco deterioro. En el mes de junio pasado, Ch vez baj¢ a la s’ptima posici¢n despu’s de haber estado en el primer lugar, ubic ndose por debajo de los medios, de la Iglesia, de los militares, de los empresarios y de los gobernadores, es decir, de todos los sectores con los que ha planteado conflicto, «lo que indica que la peculiar interacci¢n entre las masas y ‘l comienza a mostrar sus pies de barro».
Le¢n afirm¢ que «si Ch vez pretende seguir dirigiendo al pa¡s y hacerlo en paz, tendr que cambiar su estilo de liderazgo carism tico por uno que cubra las expectativas racionales de la poblaci¢n, lo que puede lograrlo resolviendo en realidad los problemas, «o maquillando la crisis a realazos, cadenas de radio y televisi¢n y grafiquitos adornados».
ARAM RUBEN AHARONIAN
Corresponsal Informativos.Net en Venezuela
