Desde el 27 de Mayo de 1964 a los integrantes de las FARC-EP, nos han obligado a recorrer innumerables caminos y a combatir en forma de guerra de guerrillas móviles sin vacilación ni desmayo, primero como recurso de resistencia ante la agresión y ahora, en la búsqueda del poder político para construir un nuevo país, democrático, soberano y con justicia social.
Como revolucionarios profundamente comprometidos con las causas del pueblo y concientes que en una confrontación como la actual son los sectores populares los más afectados, una y otra vez hemos golpeado puertas y lanzado propuestas buscando evitarle a Colombia el desangre fratricida, sin que hayamos tenido eco, merced a esa rabiosa arrogancia que caracteriza a la oligarquía de nuestro país, convencida como está, que los colombianos del montón somos gentes sin dignidad, sin criterios, ignorantes, sin ánimo de combate y sin capacidad de conducción.
En Marquetalia, sur del Tolima, hace 35 años y antes de producirse la invasi¢n por parte del ej’rcito oficial, clamamos por el di logo y los acuerdos, recibiendo como respuesta bombas y metralla por orden de quienes ejercen desde hace 180 a_os el poder del R’gimen y usufructoan la violencia del Estado contra los trabajadores del campo y la ciudad. Es su m’todo tradicional que busca someter y paralizar por medio del terror oficial a quienes ejercen el sagrado derecho de la oposici¢n al sistema.
Jam s lo imaginaron, pero un pu_ado de valientes encabezados por nuestro Comandante en Jefe Manuel Marulanda V’lez, fue capaz de resumir la rabia y la indignidad padecidas para transformarlas en conciencia, en organizaci¢n, en lucha, en estrategia precisa y convertirla en propuesta popular y revolucionaria concreta, hasta erigirlas como alternativa de poder.
As¡ que la guerra de guerrillas revolucionaria existe en Colombia por exclusiva responsabilidad de la oligarqu¡a. La guerrilla revolucionaria no existe en nuestro pa¡s porque alguien se la invent¢, o por el transplante de la experiencia de otros pueblos del mundo, o por una orden impartida desde los centros del antiguo Campo Socialista. Existe sencillamente porque la rapacidad y la violencia terrorista de la clase en el poder OBLIG. al pueblo a desarrollar su inagotable creatividad para protegerse y luego, en el transcurso de la lucha, hacer conciencia que era insuficiente resistir y que lo importante era liquidar de ra¡z la causas que hicieron posible su propia existencia. As¡ se forj¢, al calor de la lucha, la concepci¢n del combate por el poder pol¡tico como objetivo concreto y onica herramienta efectiva para construir una Nueva Colombia en donde no existan los abismos sociales, econ¢micos y pol¡ticos que hoy hunden al pa¡s en la m s profunda crisis.
Para nosotros, la confrontaci¢n militar es solo un medio para la obtenci¢n de un fin: la Nueva Patria, democr tica, soberana y con justicia social. Si en Colombia se llegasen a abrir nuevos y positivos espacios, nuevas condiciones, un nuevo medioambiente pol¡tico, econ¢mico y social que hicieran inocuo el uso de las armas, seguramente otra ser¡a la perspectiva para la naci¢n.
Pero la realidad es muy terca: luego de infructuosos llamamientos para que busc ramos entre todos las salidas pol¡ticas a la crisis nacional, en 1985 protagonizamos papel principal como plataforma de lanzamiento para la conformaci¢n del Movimiento UNI.N PATRI.TICA, parte sustancial del proceso de Di logos que para ese entonces desarroll bamos con el gobierno del doctor Belisario Betancur. Fue un esfuerzo importante por jalonar m s las posibilidades que se abr¡an en la bosqueda de senderos civilizados para la soluci¢n a la confrontaci¢n.
Pero el Estado, los personeros del R’gimen Pol¡tico y el llamado Establecimiento, una vez m s se atravesaron criminalmente abortando a trav’s de la guerra sucia y el terror paramilitar, el nacimiento de esa posibilidad. Fueron m s de 4000 activistas asesinados con sevicia y cobard¡a, frustrando miserablemente esa nueva esperanza y confirmando una vez m s que en Colombia la bosqueda de soluciones pol¡ticas tiene en el Estado su irreductible enemigo.
En 1948 segaron violentamente la vida de Jorge Eli’cer Gait n, en el a_o 60 la del dirigente campesino Jacobo Pr¡as Alape, luego la de Luis Carlos Gal n, la de Jaime Pardo Leal, la de Bernardo Jaramillo, la del senador Manuel Cepeda Vargas y la de miles de dirigentes y cientos de miles de gentes humildes de nuestro pueblo. La historia nacional nos evidencia que esta oligarqu¡a hizo del crimen pol¡tico su arma fundamental de gobierno para enfrentar a sus adversarios.
La oligarqu¡a, que en palabras de Jorge Eli’cer Gait n es la concentraci¢n del poder total en un peque_o grupo que labora para sus propios intereses a espaldas del resto de la comunidad, desarrolla vergonzantemente -porque no lo quiere asumir-, la estrategia paramilitar desde finales de la d’cada de 1940 a trav’s de los p jaros, o chulavitas o simplemente paramilitares que son unidades de las fuerzas armadas oficiales o pagas por ellas y bajo sus ¢rdenes, encargadas de ejecutar los cr¡menes y las tareas sucias por las que a los altos oficiales les da verg_enza responder. En eso de mandar asesinar civiles desarmados y poner a otros a darse ¡nfulas, es experta la oligarqu¡a colombiana. Ejemplos sobran, porque luego, cuando ya los sicarios les incomodan, los han mandado a eliminar.
Por eso nadie cree en sus alharacas ni en sus l grimas de cocodrilo derramadas por la cr¡tica situaci¢n de nuestro pa¡s. Practican el crimen y la violencia para someter al pueblo a sus pol¡ticas neoliberales de darwinismo social, de la sobrevivencia del m s fuerte, para acallar la protesta por el desempleo, por los bajos salarios, por el despojo de tierras, por la precariedad de la salud poblica, de la educaci¢n como un derecho, por la falta de vivienda, lucha que estalla por los cuatro costados de la patria y por toda latinoam’rica, estrechando nuestros lazos de hermandad y solidaridad contra el enemigo comon: el neoliberalismo que aplasta nuestras ansias de progreso y los sue_os de un mejor porvenir.
Ningon patriota acepta, que en su enorme incapacidad, la llamada clase dirigente de nuestro pa¡s haya entregado, el manejo de la patria a las pol¡ticas imperiales de los Estados Unidos de Norteam’rica, a tal punto que son ellos quienes definen nuestros planes de desarrollo econ¢mico y social, ellos quienes determinan cu ndo, c¢mo y contra qui’n deben apuntar las armas oficiales, elaboran las estrategias militares para que nos matemos entre compatriotas regalando armas para que lo hagamos, riegan de mortales bacterias y fungicidas nuestros campos, porque hip¢critamente, nos han se_alado como peligrosos enemigos de su seguridad nacional.
Todo esto con la anuencia de la clase pol¡tica dirigente de liberales y conservadores, que convertida en un verdadero cartel de la corrupci¢n, es la responsable directa de la situaci¢n que padecemos.
Mientras el R’gimen mantiene su posici¢n intransigente de impedir cambios en la composici¢n del poder pol¡tico, en el crecimiento ilimitado de sus aparatos de guerra, en el acrecentamiento de su estrategia paramilitar, en el atizamiento de m s violencia oficial a trav’s de denominado PLAN COLOMBIA verdadero esperpento de la penetraci¢n gringa en nuestros asuntos internos, en la delictuosa privatizaci¢n de las empresas poblicas, en su est¡mulo al antipopular neoliberalismo, nosotros continuamos porfiando en la salida pol¡tica a la crisis y a la confrontaci¢n. Por ello hemos reforzado nuestros equipos humanos en el proceso de di logos que se adelantan con el gobierno nacional y en el Comit’ Tem tico, importante y democr tica herramienta que vincula al conjunto de la poblaci¢n con el proceso de paz, por eso hemos propuesto la discusi¢n que pueda conducir a un cese de los fuegos bilateral y por tiempo definido.
Pero tambi’n le estamos proponiendo al pa¡s, la construcci¢n del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia como instrumento civil, alternativa a los partidos tradicionales, que luche por incorporar a todos los inconformes a la acci¢n por la defensa de sus intereses y por la conquista del poder pol¡tico para los trabajadores y los sectores democr ticos de la naci¢n.
Movimiento, porque ser policlasista, en tanto convoca a la unidad de todos quienes deseen combatir a la oligarqu¡a colombiana, por la defensa de la soberan¡a bacional y a conformar un nuevo gobierno democr tico y de profundo contenido popular.
Bolivariano, porque rescata la esencia del pensamiento, la vida y la obra de El Libertador. Porque asimila y hace propio su profundo sentido latinoamericanista que convoca a nuestros pueblos, no a las oligarqu¡as, a unir esfuerzos por construir esa gran naci¢n que pueda enfrentar los grandes retos del futuro en igualdad de condiciones a las potencias contempor neas. Por su hondo amor a la independencia de nuestros pueblos frente a las potencias imperiales. Por su enorme visi¢n de futuro. Por su comprensi¢n de que solo un poder que surja del pueblo garantiza el futuro de nuestras naciones. Por su grandeza y genialidad en los campos de batalla, por su entrega a la causa de todos y por su total desprendimiento personal que le llev¢ a sacrificar salud, comodidades y lujos en aras del bien comon. Porque la epopeya sintetizada en su vida, resume todas las tradiciones de nuestros ancestros y se proyecta, vigorosa, vigente y luminosa como un faro, en estos tormentosos tiempos que debemos superar.
Estamos proponiendo el resurgimiento de Colombia, bajo una nueva forma de existencia que corresponda a un nuevo contenido en cuanto a nuestra organizaci¢n social:
Que conforme unas nuevas Fuerzas Armadas de corte Bolivariano, es decir concebidas para defender nuestra soberan¡a nacional y una fuerza poblica, dependiente del poder civil, nacida del pueblo, concebida para su defensa y no para su castigo. Que constituya un poder jurisdiccional, soberano, eficaz, defensor de las mayor¡as y elegido en sus m ximos organismos, democr ticamente por los jueces, para evitar la manipulaci¢n politiquera como es de comon ocurrencia en la actualidad.
Que estos pilares del Estado, definitivamente erradiquen de sus bases conceptuales la doctrina de la SEGURIDAD NACIONAL y se conformen a partir de preceptos universales democr ticos enriquecidos con la tradici¢n patri¢tica de nuestra propia historia que reivindiquen la funci¢n social del Estado.
Las pr cticas del ejercicio pol¡tico deben transformarse, cambiando lo que Gait n llam¢ las ‘costumbres pol¡ticas’ o la peque_a mec nica pol¡tica para dar paso al ejercicio de una democracia esencialmente directa, en donde las ejecuciones de los administradores de la cosa poblica, correspondan estrictamente a la voluntad popular. Construir el Cuarto Poder o Poder Moral a partir del pueblo, para erradicar la corrupci¢n y se_alarle derroteros ‘ticos ciertos a los administradores y a la misma sociedad. Hacer de la libertad de prensa una realidad que impida el monopolio y la manipulaci¢n. Revocarle el mandato a todos los politiqueros responsables del caos actual y sentar precedentes ejemplarizantes erradiquen la impunidad de las tropel¡as que se han ejercido desde el poder contra la naci¢n entera. Todo ello en el marco de un reordenamiento territorial liquidador de los feudos medievales y que han hecho de Colombia una caricatura de Repoblica Se_orial.
El Nuevo Movimiento Pol¡tico trabajar porque el Estado, as¡ concebido, juegue un papel de primer orden en materia econ¢mica, porque es enemigo de la doctrina que deja al libre mercado la determinaci¢n de los valores y los precios. Si hace siglos, en el amanecer del modo de producci¢n capitalista ese juego pudo estimular el progreso, hoy en d¡a, en el mundo de las transnacionales y de los oligopolios, esa pr ctica solo favorece a los poderosos, a los muy poderosos y lleva miseria a los dem s mortales. Es por esto, que el Estado debe jugar un papel interventor que engrane la econom¡a del pa¡s con la del resto del mundo, que la defienda, que la estimule en sus ramas estrat’gicas, que sea muy activo en el manejo de la moneda y que por sobre todo aliente todo aquello que sea producci¢n, industria, transformaci¢n de naturaleza y materia prima en nuevos productos y que controle aquellos sectores econ¢micos que solo viven del trabajo de los dem s.
Un Estado que entienda como una responsabilidad y un deber, sus obligaciones sociales con todos los habitantes del pa¡s, claro en la idea que solo una naci¢n con equidad podr sentar las bases para ser grande y pujante. Y que la salud, la vivienda, la educaci¢n y agua potable, son responsabilidades b sicas de cualquier Estado que aspire al progreso colectivo y que en el caso colombiano son posibles si sumamos los recursos que se embolsillan los corruptos, las inversiones oficiales en la guerra y las escandalosas ganacias que acumulan las transnacionales en la explotaci¢n de nuestros recursos petrol¡feros.
Estamos proponiendo la conformaci¢n de un nuevo Estado, que luche contra el imperio norteamericano por la defensa de nuestra biodiversidad y contra sus pretensiones de registrar las patentes de nuestras enormes riquezas en este campo. Que enfrente con decisi¢n la conservaci¢n del equilibrio ecol¢gico como una responsabilidad hist¢rica con nuestros hijos, nietos y con las nuevas generaciones.
Que luche por la condonaci¢n de la impagable deuda externa, cuyas amortizaciones e intereses asfixian nuestras posibilidades de progreso, que zafe a Colombia de las garras de los pactos comerciales que nos impone el gran imperio y defienda sin esguinces la soberan¡a sobre nuestros recursos naturales.
Que ejecute una pol¡tica agraria contra el latifundio y los remanentes coloniales existentes en algunos sectores de nuestros campos. Es decir, estamos obligados a realizar en materia agraria, las tareas que esta burgues¡a de tragan¡quel, no ejecut¢, y que hist¢ricamente le correspond¡an como si aconteci¢ hace muchos a_os en los pa¡ses que marchan adelante en su desarrollo.
El Nuevo Estado debe integrar a todos los sectores de la naci¢n, respetando las tradiciones y las particularidades. Estimular a las comunidades ind¡genas en sus derechos por la conservaci¢n y desarrollo de sus patrimonios, al igual que a las comunidades negras.
El Nuevo Estado, en resumen, debe proporcionarle a Colombia una nueva dimensi¢n nacida de sus riquezas y de la capacidad humana que poseemos.
La lucha del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, se sustenta entonces, en los 10 puntos contenidos en la Plataforma para un Nuevo Gobierno de Reconciliaci¢n y Reconstrucci¢n Nacional concebidos como un todo integral e indisoluble. Que reconcilie a la familia colombiana y la unifique en torno al prop¢sito nacional de reconstruirla sobre nuevas bases.
La ejecuci¢n de la Plataforma, presupone la existencia de un nuevo gobierno libre v¡nculos con quienes ya fracasaron en la administraci¢n del pa¡s y por el contrario, conducida por las fuerzas garantes de su aplicaci¢n bajo los criterios del bien comon.
El rostro semioculto de El Libertador Sim¢n Bol¡var que hace parte de la presidencia de este acto y que descubre su noble y profunda mirada, significa que el nuevo Movimiento Pol¡tico tendr un funcionamiento clandestino. La amplitud de los objetivos a conquistar no ocultan los peligros que se ciernen sobre su existencia. No repetiremos la experiencia de la Uni¢n Patri¢tica en donde la heroicidad de sus integrantes y la generosidad que caracteriz¢ su compromiso, fueron brutalmente abatidas por las Fuerzas Armadas Oficiales en traje de civil, hasta pr cticamente hacerla desaparecer.
As¡ que todos y cada uno de los integrantes del Nuevo Movimiento, tendr una actividad dentro del sector social donde viva, trabaje o estudie, sin que sea de poblico conocimiento su pertenencia pol¡tica. Como todos los bolivarianos, deber hacer esfuerzos por colocarse al frente de las luchas por las reivindicaciones del pueblo y solo compartir su secreto con los pocos compa_eros que le sean asignados para trabajar. Nadie m s ser conocedor de su pertenencia bolivariana.
Dif¡cil? Seguramente s¡, pero todos debemos recordar que son los enemigos del pueblo quienes han impuesto las condiciones. Si las circunstancias pol¡ticas cambian positivamente por la acci¢n popular o el proceso de di logos avanza significativamente o si crecemos hasta ser mayor¡a actuante y combativa, analizaremos la conveniencia de nuevas formas de trabajo y de organizaci¢n.
Pero as¡, estamos protegiendo la actividad, existencia y desarrollo del Nuevo Movimiento y de todos y cada uno de sus integrantes.
Por esta misma raz¢n, en principio, ser la direcci¢n de las FARC-Ej’rcito del Pueblo, quien se apersone de su conducci¢n. El pueblo colombiano conoce de nuestra rectitud, nuestro compromiso, combatividad y de nuestro pensamiento y podr confiar en la voluntad que nos acompa_a para contribuirle a la causa popular con esta tarea.
Ser el pueblo, en su sabidur¡a, quien con su lucha saldr adelante en esta labor de Quijotes que nos hemos trazado, para acortar los d¡as dif¡ciles y tr gicos que vivimos, y acercarnos a los umbrales de la nueva patria. Hace 35 a_os ‘ramos tan solo un pu_ado de colombianos agredidos por una horda adiestrada y asesorada por los militares gringos: hoy vivimos la alegr¡a y el orgullo de integrar la realidad del Ej’rcito del Pueblo, llamado a ser continuador de la inconclusa obra Bolivariana.
En esta jornada popular a que asistimos recordamos a nuestro inolvidable comandante Jacobo Arenas, que contribuy¢ decisivamente en la se_alizaci¢n de la ruta que transitamos, as¡ como a todos nuestros compa_eros y gentes del pueblo que han ca¡do aportando su grano de arena en la bosqueda de mejores y dignos horizontes para Colombia.
Porque en Colombia las mayor¡as aon nos indignamos ante las injusticias y tenemos la decisi¢n de no permanecer indiferentes, invitamos a los inconformes; a los trabajadores que forjan el progreso econ¢mico y social, v¡ctimas de los bajos salarios, los atropellos y la explotaci¢n; a los campesinos, eternos olvidados con cuya sangre se han regado todos los surcos y bosques de nuestra naci¢n; a los desempleados y a los trabajadores de la llamada econom¡a informal; a los estudiantes; a los nuevos profesionales y t’cnicos que ingresan en el incierto mercado del trabajo; a las mujeres, verdadero ejemplo y aliento en la lucha de los pueblos por la convivencia y la igualdad; a los intelectuales y artistas pues su creatividad y altiva presencia debe volver a ser luz en las jornadas populares; a los periodistas independientes; a los militares patriotas cansados de ser verdugos de sus propios hermanos; a los desplazados por la violencia latifundista, militar y paramilitar que llenan los tugurios de las ciudades o andan errantes; a los habitantes de los barrios marginales y de las comunas; a los danmificados del sistema UPAC y prestatarios de la antigua Caja Agraria v¡ctimas del robo oficial, a los sacerdotes sensibles ante la cruel arrogancia de los poderosos; a los creyentes de todas las religiones porque la libertad de cultos es premisa del respeto por el pr¢jimo; a los ind¡genas de todas las comunidades pues solo un gobierno de mayor¡as ser garante de sus culturas, de sus milenarias tierras y de su organizaci¢n; a los negros para alcanzar plenos e iguales derechos; a los luchadores por el respeto a los Derechos Humanos, defensores de Presos Pol¡ticos y familiares de desaparecidos; e invitamos especialmente a la juventud, convocamos su hist¢rica rebeld¡a contra la injusticia, su generosidad con los d’biles, su irreverencia creadora porque solo con audacia e imaginaci¢n colectiva seremos capaces de abrir los nuevos caminos de la Patria Amable en la que queremos vivir y dejar como herencia a nuestros hijos.
A todos los invitamos a organizar esta nueva herramienta de lucha llamada MOVIMIENTO BOLIVARIANO POR LA NUEVA COLOMBIA para cimentar futuro sobre nuestros hist¢ricos valores patrios, para juntar esfuerzos y esperanzas y concluir lo que el Libertador Sim¢n Bol¡var empez¢ y est por terminar: la integraci¢n latinoamericana, la independencia nacional y la justicia social.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ej’rcito del Pueblo colocan al servicio de esta tarea sus armas y combatientes, su influencia, su esfuerzo, experiencia y compromiso irreductible con las luchas populares, por crear una opci¢n pol¡tica distinta a los partidos tradicionales, capaz de contribuir con eficacia en la conducci¢n del pa¡s hacia destinos de igualdad y de soberan¡a nacional!
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ej’rcito del Pueblo FARC-EP
EL COMIT+ TEM-TICO NACIONAL DEL PROCESO DE PAZ DEL GOBIERNO CON LAS FARC-EP CONVOCA:
A TODOS LOS COLOMBIANOS A PARTICIPAR EN LAS AUDIENCIAS P+BLICAS DEL PROCESO DE PAZ QUE SE EST-N REALIZANDO EN «VILLA NUEVA COLOMBIA», MUNICIPIO DE SAN VICENTE DEL CAGU-N
INSCRIPCIONES E INFORMACI.N:
CORREO ELECTR.NICO: dialogos@col1.telecom.com.co
P-GINA ELECTR.NICA: www.dialogos.com.co
LLAMADA GRATUITA: 9800912888
FAX GRATUITO: 9800919760
CORREO GRATUITO: Oficinas de ADPOSTAL en todo el pa¡s
POR ESTOS MISMOS MEDIOS PUEDEN PRESENTAR SUS PROPUESTAS ESCRITAS LAS PERSONAS QUE NO ASISTAN. PARA QUE TODOS LOS INTERESADOS SE INFORMEN AMPLIAMENTE ACERCA DE LA METODOLOGIA SE ESTAR- EMITIENDO PERMANENTEMENTE UNA EXPLICACI.N COMPLETA A TRAV¨S DE SE½AL COLOMBIA, LA RADIODIFUSORA NACIONAL, FRECUENCIAS (EN DIFERENTES ZONAS DEL PA-S), EN LA PRENSA ESCRITA, LA P-GINA WEB Y OTROS MEDIOS.
