Hagamos un poco de historia
Cristian Ruiz, joven de 19 años, había sido detenido por pegar afiches políticos. El 29 de marzo, aparecía muerto en una de las celdas de la División de Investigaciones. Según dicen las versiones policiales, Cristian se habría colgado -de una bisagra del calabozo- y ahorcado con una bufanda. Luego la autopsia practicada vendría a desmentir la versión de ôsuicidioö. El joven no se había ahorcado sino que su muerte fue provocada por asfixia.
Retomemos el tema del documento
Este fue elaborado una vez conocido el fallo del Juez de Instrucción Alejandro Arce. En el mismo se sobreseyó definitivamente a los ôservidores públicosö Luis María Codigoni (subcomisario) y a Miguel Angel -vila (oficial). Es decir los dos sospechados por el homicidio de Cristian. El señor Juez, en su fallo, vuelve a la versión oficial de suicidio.
El comunicado, de la cúpula policial, como mencionáramos más arriba, realiza una crítica -sin nombrarlos- a políticos, jueces y periodistas que cuestionan la labor policial en la provincia.
Pero la cosa no qued¢ tan s¢lo all¡
Paulino Zen¢n Cobres¡, en reportaje radial, expuso, con toda elocuencia, la metodolog¡a utilizada por la fuerza de seguridad para tratar a los «delincuentes».
«No voy a negar que al agente que se lo insulta, que se le dice hijo de puta, reacciona y por ah¡ no le pega una cachetada. Ac al delincuente hay que tratarlo como delincuente. No vamos a tratarlo a los besos y abrazos. Nosotros hemos golpeado y as¡ hemos esclarecido casos. Con cachetadas se consigue informaci¢n contra el delito. (…) Eso es lo que sirve a la polic¡a», se_al¢.
Asombrado, el periodista, por las declaraciones de Cobres¡ le pregunt¢ si hab¡a casos de muertes por torturas. «Creer¡a que no (…) aunque por ah¡ podr¡an cometer algunos excesos, no lo voy a desconocer», asever¢. A rengl¢n seguido, el periodista le solicit¢ que explicara a que se refer¡a con «excesos».
«Torturas no. No s’ si sabe diferenciar tortura o que le peguen una cachetada. No se conocen casos de tortura. Si alguien habr escupido en el rostro de un polic¡a habr habido una cachetada a un preso», puntualiz¢ Cobres¡.
Volvamos nuevamente a refrescar la memoria
En la provincia de La Rioja se produjeron cuatro muertes en las cuales se encuentran sospechados agentes policiales.
En 1998, Hugo Pe_a, que hab¡a estado detenido en la comisar¡a 5 apareci¢ colgado del pasamano de su auto.
El 29 de marzo de 1999, Cristian Ruiz y Aldo Francisco Luna, aparecieron ahorcados en un calabozo de la comisar¡a 7.
Sergio D¡az, es el caso mas reciente. El 3 de julio, del presente a_o, era detenido y trasladado a la comisar¡a 6. Sergio -al ingresar- pidi¢ que no lo golpearan porque ten¡a una v lvula en su cabeza.
El joven permaneci¢ detenido hasta que fue trasladado, en car cter de urgente, a un hospital. Sergio muri¢ tras unos d¡as de internaci¢n.
Estos cuatro casos son parte de los «excesos» a los que el comisario Paulino Zen¢n Cobres¡ -Jefe de la Polic¡a riojana- se refiere.
Si tuvi’ramos que remitirnos al marco legal, vale recordar que el C¢digo Penal argentino, tipifica como «apremios ilegales» a lo que el jefe policial denomina «formas para extraer informaci¢n de los delincuentes», es decir, los «excesos».
Por nuestra parte, nada debemos agregar al despliegue explicativo de Cobres¡. Tan s¢lo se_alar que estas pr cticas forman parte de una metodolog¡a sistem tica aplicada por las fuerzas de seguridad en la Argentina.
Como ya se_alara, brillantemente Rodolfo Walsh, son «los m’todos que utiliza un hampa de uniforme (…) una delincuencia organizada que actoa en nombre de la ley».
M¢nica Escayola
Corresponsal Informativos.Net en Am’rica Latina
